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El nombre científico del morrocoy proviene de las palabras griegas kheloné, que significa tortuga, y chelys, que significa coraza. Son quelonios que pertenecen a la especie de los reptiles y al género de los testudos.

Los morrocoyes son considerados animales amistosos, sociables y pacíficos. Viven en grandes grupos y poseen una gran capacidad de organización, razón por la cual los seres humanos suelen escogerlos como mascotas aunque tienden a ser muy exigentes ante sus dueños.

En la familia de los quelonios, el morrocoy es el más longevo de estos vertebrados, alcanzando en algunos casos a los 100 años de vida. Cuenta la historia que un morrocoy sacado de las islas galápagos y llevado a Londres por Charles Darwin, conocido experto del origen de las especies y seres vivos, llegó a vivir 172 años.
Se conoce que el morrocoy data en la tierra desde antes que los dinosaurios y su evolución lleva más de 200 años, adaptándose a todos los cambios ocurridos desde aquella época, haciendo emerger nuevas especies.

Habitan generalmente en todo el continente americano y se pueden encontrar en ecosistemas de tierra, mar y aguas dulces. Pueden llegar a medir cerca de cuarenta y cinco centímetros de longitud y a pesar hasta diez kilogramos, lo cual los convierte en uno de los más pequeños en las especies y subespecies de los quelonios.

Físicamente, estos vertebrados poseen unas escamas particulares conocidas con el nombre de “escutelos”, que les permiten formar una coraza, donde se esconden por completo, metiendo su cabeza y sus patas cuando se encuentran en situaciones de riesgo. Se deferencia de las tortugas por tener una coloración en su domo con manchas amarillas en cada uno de sus “escutelos”, al igual que en sus patas con escamas del mismo color. Así mismo, los morrocoyes se diferencian de sus pares por carecer de dientes y, en su lugar, poseen sólo un pico de forma curva de mucha fuerza, que hace el trabajo de dientes para cortar y masticar su alimento.

Por tener un cuerpo físico de forma de cúpula o domo, los órganos de los morrocoyes se ven siempre afectados o en peligro, ya que sus vértebras, costillas y nervios se unen con su caparazón. Es por esto, que cualquier daño al éste puede causar su muerte, debido a que afecta directamente los centros nerviosos.

Sin embargo, estos pequeños animales son sobrevivientes de nacimiento, pues cuentan con un sin número de recursos para resistir casi cualquier condición. Son capaces de pasar meses sin tener ningún tipo de alimento. En situaciones de frío y sequía, se entierran por largas horas o días y lo único que necesitan es un poco de aire para respirar.
Extremidades cortas, uñas fuertes y pequeñas aletas, hacen de estos reptiles unos animales con una gran forma de adaptación, pues sirven para realizar nados acuáticos y estar en tierra.

La perfecta estructura de su domo le ha dado una luz a la ingeniería para realizar grandes construcciones. Esto se debe a que su caparazón está formado por partes iguales que se unen de manera única formando esta caja, donde techos, escudos, cascos, estadios y catedrales, entre otros, emplean este mismo sistema.

En cuanto a la reproducción, el morrocoy presenta un dimorfismo sexual, lo cual permite distinguir el sexo entre la hembra y el macho. En la hembra, la armadura es plana, mientras que en el macho es cóncavo, lo cual hace más fácil al apareamiento. Por ser animales ovíparos, la hembra cava hoyos de gran tamaño para depositar cantidades de huevos.
El número de huevos que ponen, dependen mucho de la exposición a los depredadores que tengan. De estar en peligro, ponen entre dos y doce huevos, de lo contrario pueden llegar a depositar hasta doscientos huevos.

En Venezuela
En Venezuela existe una amplia representación de estos vertebrados. Se conoce que de las 257 especies que existen en el mundo, Venezuela tiene 23, las cuales se han adaptado a lo largo del tiempo a todos los ecosistemas, habitando en tierras, ríos, lagos y costas. Lo más conocidos son el morrocoy sabanero y el morrocoy montañero. Siendo éstos de gran ayuda para la naturaleza, ya que diseminan semillas y limpian los suelos.
Están ubicados en los llanos del centro y el occidente, específicamente en los estados Anzoátegui, Bolívar (al sur del río Orinoco), Carabobo, Falcón, Sucre y en la cuenca del Lago de Maracaibo.

El morrocoy sabanero, de nombre científico Geochelone carbonaría, fue declarado en peligro de extinción en 1979 y se estableció su conservación de manera indefinida, pero la medida no fue suficiente, pues su población ha disminuido significativamente, debido a la depredación y extracción ilegal del animal.

Nota: Algo que he notado con mis propios ojos, este animalito tarda mucho en crecer, a mi casa estando mi bebe recién nacida, me llego uno recién nacido, salio por las lluvias y desde entonces lo tenemos en casa, como una mascota y va para 2 años y 8 meses, y es poco su crecimiento está como ese que tienen en la mano, en la foto anterior.Fuente: Mipunto.com Fotos: Antonella Ruíz.

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