EL CACAO VENEZOLANO

Investigaciones realizadas por varios autores sobre la distribución geográfica de las especies de cacao en el mundo han confirmado que la mayor parte de las especies tiene su origen en Venezuela. Hasta fines del siglo XX, México fue considerado como única fuente original de cacao. Este reciente conocimiento de su origen explica la fama que ha tenido desde el siglo XVII, especialmente la variedad Criollo, en la cual se destaca el cacao Porcelana.

Cuando los españoles llegaron a Venezuela, encontraron que el árbol del cacao se extendía en diversas regiones costeras hacia el este, en el centro y el sur de la cuenca del lago de Maracaibo, en las riveras de sus ríos. Ellos también notaron la existencia de grandes campos de cacao en las selvas del Río Negro y del alto Orinoco, los cuales eran conocidos como “monte cacao” o CACAO. Los indios tomaban una bebida preparada con la semilla del cacao que ellos llamaban CHACOTE y en los altares de sus dioses ofrendaban manteca de cacao, quemada en parilleras de barro. Igual que los aztecas, los indios venezolanos utilizaban los granos de cacao como moneda y también preparaban una bebida con fines medicinales, religiosos y cosméticos.

El cacao venezolano no tenía competencia; se trataba del cacao CRIOLLO, de remarcado aroma y blanco, el único cacao dulce que existió y del cual solo queda muy poco, porque en 1885 fue introducida en Venezuela la semilla de Trinidad, ahora llamada TRINITARIAN OUTSIDER, de mayor producción, pero de menor calidad. El híbrido de estos árboles de cacao ha ido perdiendo su calidad original. Hoy en día solo quedan como representantes
Chuao, Venezuela (Drying Cocoa)
genuinos del cacao CRIOLLO las variedades llamadas “Maracaibo”, “Chuao” y “Choroní” que se cotizan mucho más caros que las otras variedades.
El estado Trujillo, localizado al oeste del país, fue uno de los primeros lugares donde se cultivó el cacao. En los valles de Pocó, los españoles establecieron grandes haciendas y exportaban sus frutos a través del lago de Maracaibo hasta el puerto de Gibraltar y desde ahí a España. Sin embargo, muchos de los despachos fueron desviados hacia la isla caribeña de Curazao, colonia holandesa, y de esta manera surgió un contrabando de grandes proporciones hacia otros países europeos que estaban dispuestos a pagar mejores precios. Por esta razón fue creada en la colonia española la Compañía Guipuzcoana, a fin de garantizar el suministro de los productos venezolanos a España, incluyendo el cacao. Según el escritor venezolano Rafael Baralt “durante la segunda mitad del siglo XVIII, España no recibía un solo grano de sus plantaciones en Venezuela, teniendo que comprarlo a los holandeses en Amsterdam.”
Durante la Colonia, (1600-1800), el cultivo del cacao se expandió por todo el país. Las primeras plantaciones en Barlovento, una región situada en el área de la costa, fueron establecidas por monjes capuchinos procedentes de Aragón, en Curiepe y Panaquire. El cacao de Orituco, cultivado en las riveras del Tuy, en la misma zona costeña, conquistó una merecida fama por su aroma y excelencia. También en el este del país fueron fundadas numerosas y vastas haciendas y rápidamente floreció allí un próspero comercio de cacao.
Por el año 1810, antes de comenzar la Guerra de Independencia contra España, Venezuela cosechaba 200.000 fanegas de cacao (20.000 t) anuales. Durante el período de la República (1850-1880), a pesar de los altibajos que experimentó este cultivo, continuó ocupando un lugar destacado. Después de la recesión económica, causada por la Guerra de la Independencia a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, el cacao volvió a ocupar su lugar prioritario, siendo la actividad principal de la sociedad de aquella época. El cacao representaba el 75% de las exportaciones venezolanas, dejando grandes ganancias. En esa época, el cacao era vendido a un alto precio, en promedio 80 pesos por una fanega, y los mantuanos, propietarios ricos de todas las grandes haciendas del país, podían darse el lujo de vivir como príncipes. Gracias al comercio del cacao, surge una nueva denominación para esta clase social: LOS GRANDES CACAO.
Con la Guerra de la Independencia, el principal comprador del cacao venezolano, España, desaparece, lo cual coincidió con la inmensa popularidad que adquiere el café en el mundo entero, dando como resultado que alrededor de 1840 la producción cayera a la mitad, cerca de 100.000 fanegas (10.000 t). De acuerdo con Humboldt, cuando visitó Venezuela (a comienzos de 1800), en el país existían unos 6 millones de árboles, con una producción muy superior a la de hoy en día.

Fuente: Don Veitia

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Existen tres variedades principales de cacao:
  • El criollo o nativo: es el cacao genuino y fue bautizado así por los españoles al llegar a México. Se cultiva en América en Perú, Venezuela (fundamentalmente en Chuao), Honduras, Colombia, Ecuador, Nicaragua, Guatemala, Trinidad, Bolivia, Jamaica, México , Granada; y en el Caribe, en la zona del océano Índico y en Indonesia. Es un cacao reconocido como de gran calidad, de escaso contenido en tanino, reservado para la fabricación de los chocolates más finos. El árbol es frágil y de escaso rendimiento. El grano es de cáscara fina, suave y poco aromático. Representa, como mucho, el 10% de la producción mundial.
  • El forastero o campesino: originario de la alta Amazonia. Se trata de un cacao normal, con el tanino más elevado. Es el más cultivado y proviene normalmente de África. El grano tiene una cáscara gruesa, es resistente y poco aromático. Para neutralizar sus imperfecciones, requiere un intenso tueste, de donde proceden el sabor y el aroma a quemado de la mayoría de los chocolates. Los mejores productores usan granos forastero en sus mezclas, para dar cuerpo y amplitud al chocolate, pero la acidez, el equilibrio y la complejidad de los mejores chocolates proviene de la variedad criolla.
  • Los híbridos, entre los que destaca el trinitario: es un cruce entre el criollo y el forastero, aunque su calidad es más próxima al del segundo. Como su nombre sugiere, es originario de Trinidad donde, después de un terrible huracán que en 1727 destruyó prácticamente todas las plantaciones de la Isla, surgió como resultado de un proceso de cruce. De este modo, heredó la robustez del cacao forastero y el delicado sabor del cacao criollo, y se usa también normalmente mezclado con otras variedades.
Fuente: wikipedia


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