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Solenodón es un mamífero encontrado en Cuba. Por supuesto que luce tierno y manejable, como una marmota grande. Lo único malo es que el solenodón inyecta veneno por los dientes (es el único mamífero que lo hace) como si fuera una culebra cascabel. El solenodón se molesta rápidamente y ataca con rapidez. Es insectívoro pero también come carroña. Los científicos pensaban que estaba extinto, pero ya ven que no.

Comencemos por el famoso veneno. La toxina que segrega el Solenodón sólo es eficaz en animales muy pequeños. Los mamíferos insectívoros, como el Solenodón, tienden a morder su presa cerca del sistema nervioso central. Sin embargo, en el caso de los humanos, las mordeduras siempre son en las manos o en los brazos, lejos de los centros nerviosos, prueba de que no figuramos entres sus presas o enemigos naturales. Sólo nos atacan, en defensa propia, cuando los atrapamos.

También hay que destacar que el Solenodón es nocturno, vive en regiones apartadas y hace todo lo posible por no encontrarse con los hombres (¡Qué animalito más sabio!) por lo que es difícil que muerda a alguien. Los pocos casos reportados han ocurrido mientras los animales eran manipulados. La saliva tóxica del Solenodón sólo produce irritación y una sensación de ardor en la zona afectada, la cual se hincha ligeramente. Todo parece indicar que se trata de una experiencia mucho menos dolorosa que una picada de abeja.

La palabra Solenodón viene del griego y quiere decir “diente acanalado”, aludiendo a un canal en dos de los incisivos inferiores que tiene esta especie y que es la vía por la que fluye la saliva tóxica, producida por glándulas salivares. El nombre “paradoxus” se debe a que se trata de un mamífero tan antiguo y raro (algunos autores sitúan su origen a finales del Cretáceo, cuando la especie humana ni soñaba aparecer.), que resulta paradójico, increíble que haya logrado sobrevivir.

Fuente: Diario Libre.com