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La foca de Casco (Cystophora cristata) en las zonas de cría del noroeste del Atlántico se encuentran en poblaciones estables o en modesto incremento. Sin embargo, en el noreste las poblaciones han descendido en un 85 a 90 % en los últimos 40 a 60 años. Las causas de la disminución son desconocidas y puede que sean irreversibles; lo que sí se sabe es que siguen afectando a la especie, a pesar de las medidas de protección tomadas en los últimos años.


Se ha decidido catalogar como vulnerable a estas focas ya que han pasado de tener más de medio millón de ejemplares a 70000 en las últimas décadas. Si tomamos en conjunto a todas las poblaciones, la población mundial ha disminuido en aproximadamente un 35 a 40%.


Además, de seguir así se sospecha que se producirá una reducción de la población en los próximos 100 años debido al cambio climático que afecta a los recursos físicos y biológicos de los que depende la especie.


Por lo tanto, el problema no es tanto el número de individuos que queden actualmente, sino el ritmo alarmante al que están desapareciendo.

AMENAZAS
Las causas del importante descenso en el noreste Atlántico son desconocidas. Sin embargo, la preocupación por el alarmante descenso ha hecho que se prohíba su caza en los últimos años, aunque parece ser que se le caza. Además Noruega la ha incluido en su Lista Roja como vulnerable.

Algunas de las causas que afectan a la especie parecen ser las siguientes:

Las focas de casco fueron sometidas a una intensa caza comercial en los siglos XIX y XX, junto a las focas arpa y tiburones de Groenlandia. Noruega, la antigua Unión Sobiética, Canadá y Groenlandia han sido los principales responsables. Tras la Segunda Guerra Mundial, la caza se centraba principalmente en las crías debido al gran valor de su piel, aunque se mataba también a muchas madres que intentaban defender a sus crías.

Parece ser que el número de focas en el noroeste del Atlántico es relativamente bien conocido y que se han hecho numerosas provisiones de crías que nacen y del TAC (capturas totales admisibles), que se han ido ajustando a los largo del tiempo. Desde 1998, los TAC se han fijado en unas 10000 focas al año, número que ha ido variando. Anteriormente, estas focas fueron cazadas durante siglos en el Mar de Groenlandia, y la caza aumentó considerablemente tras la Segunda Guerra Mundial a niveles claramente insostenibles. Las medidas reglamentarias se introdujeron en 1958 para controlar la cantidad cazada a través de estudios de población.

Las focas de casco también son cazadas por los nativos de Groenlandia y Canadá con fines de subsistencia.

Además hay una cantidad que se captura incidentalmente, muchas de ellas atrapadas en mallas de arrastre.

La competencia por la alimentación con la pesca comercial y con otros depredadores son otros factores que pueden limitar el crecimiento de la población, y llevarla a la disminución.

Además el impacto de los derrames de petróleo podría afectar a las crías, aunque sobre este punto se sabe poco.

También están expuestas a enfermedades como el morbilivirus, aunque no han llegado a provocar grandes problemas de mortalidad.

Por otro lado estas focas, que hacen parte de su vida para criar, mudar y descansar, son vulnerables a la reducción del hielo y desaparición.

El calentamiento global también puede afectar a algunas especies de las que se alimentan

MEDIDAS DE CONSERVACIÓN Numerosas medidas de conservación, planes de gestión internacional, control de cuotas y acuerdos y tratados han sido desarrollados para la conservación de la foca de casco.

En 1983, la presión de las personas llevó a que en Europa se prohibiera la importación de productos derivados de estas focas, y en Canadá se prohibió su caza comercial en 1987. Desgraciadamente, la caza ilegal ha continuado. Las autoridades canadienses incautaron 22846 focas muertas en la cacería en 1996. Además hay gente que quiere que se levante la prohibición de caza.

Su caza comercial está prohibida en e Golfo de San Lorenzo (desde 1972) y en el Estrecho de Davis, aunque en otros lugares siguen siendo cazadas. Además, a la especie se le ha protegido en el Estrecho de Dinamarca durante su época de muda desde 1961.

En 1996, aunque el límite legal de capturas era de 8000, este no se aplicó y se cazaron 25000, a pesar de la falta de demanda. En la temporada del 2000 solo se cazaron 1871 de estas focas al parecer, de las cuales 1346 no eran crías lactantes, y 525 eran adultos. Para 2001 se fijó una cuota máxima de caza de 10300 focas adultas.

La opinión pública ha demostrado que el 50 % de los canadienses quieren que cese la caza en las zonas permitidas, y el 75 % se opuso a la subvención federal a la caza. Y es que igual que en el caso de la foca arpa, sin las ayudas del gobierno no habría mercado para los productos derivados de la foca.

Se cazan en Noruega y Rusia, aunque sin embargo la caza de estasfocas se ha reducido en los últimos años debido a las difíciles condiciones climáticas y el estado deficiente de muchos buques, entre otras razones. En Rusia van a poner restricciones a la caza a partir de este año parece ser (noticia: caza de focas otro año más).

La caza de subsistencia se lleva entre 4000 y 6000 focas en Groenlandia, y unas 100 en el norte de Canadá.

En el Convenio de Berna está en el Apéndice III (este es un convenio para garantizar la conservación de la vida silvestre y del medio natural de Europa mediante una cooperación entre los Estados) Fuente: Leer más en animales en extinción. es