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Variedades únicas de café, tomate, chile, frijol, maíz y otros cultivos, que se conservaban en bancos de semillas de América Latina, comenzaron a salir esta semana de sus bóvedas heladas para sembrarse en los campos.
 
Se trata de una iniciativa del Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, que está trabajando con varias organizaciones latinoamericanas para sacar las semillas, algunas de más de 50 años de edad, fuera de almacenamiento y plantarlas en el campo.
 
Bancos de semillas de todo el mundo han preservado por décadas la diversidad genética de los cultivos, pero no todas las semillas se pueden guardar con vida para siempre.
 
El objetivo es sembrarlas, mientras sigan siendo viables, para producir semillas frescas.
 
Una vez que se logre esta renovación de semillas, los países enviarán un duplicados de los materiales a los bancos genéticos internacionales y a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, un búnker excavado en Noruega para conservar, en caso de un gran desastre mundial, una reserva de semillas que garantice la restauración de las especies.
 
Unos 18 países de América Latina se han sumado al proyecto, y en total unas 88 naciones, a la búsqueda del rescate, regeneración y evaluación de las colecciones de cultivos en peligro de extinción.
 
Salvando semillas
Una de las colecciones de semillas más antiguas del continente es la del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), con sede en Costa Rica.
 
Este centro se encuentra además amenazado por un volcán cercano, que recientemente ha dado señales de vida, por lo que para estos científicos, salvar sus colecciones es vital.

 
“Se hace necesario regenerar este material. Las semillas que conservamos en la cámara a -17ºC pierden con el tiempo la capacidad de germinar, así que estamos en un momento clave”, comenta a BBC Mundo William Solano, a cargo del proyecto en CATIE.
 
Este centro mantiene una de las colecciones más diversas del mundo de café arábica, un importante cultivo comercial para las Américas. El CATIE está trabajando para asegurar mejor sus semillas de café, almacenándolas a temperaturas muy bajas, a través de un proceso conocido como crioconservación.
 
Otro de sus tesoros es la importante colección de pejibaye, una fruta popular en América Latina desde los tiempos precolombinos.
 
Además se rescatan cultivos susceptibles como variedades únicas de tomates, ñame, yuca, zapote, ayote y chile. Algunas de las muestras han formado parte de la colección de CATIE desde la década los años 40 del siglo XX.
 
“Muchas de estas semillas son de plantas que no conocemos, así que este proceso de renovación nos sirve para una base de datos de sus principales características”, agrega Solano.
 
Secretos guardados
“La diversidad de cultivos es la fundación biológica de la agricultura, y como sabemos, la producción de alimentos hoy en día está amenazada por diversos motivos”, explica a BBC Mundo el Cary Fowler, Director Ejecutivo del Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos.
 
De ahí la importancia de este proyecto. Preservar las semillas garantiza la diversidad de los cultivos, y en ellos está la respuesta para que estas plantas se adapten a los cambios medioambientales y su resistencia a las enfermedades.
 
“La diversidad genética en las 3.000 a 4.000 variedades de arroz que existen en el mundo, por ejemplo, permite a los agricultores desarrollar nuevas variedades de arroz más resistentes a las enfermedades, las plaga y el cambio climático”, agrega Fowler.
 
Según el directivo del Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, en estos bancos genéticos de semillas guardan las variedades que permitirán crear alimentos y cultivos más resistentes para el futuro.
Fuente: BBC mundo