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Los bosques frente a la cumbre ecológica. Parte 1
Edgar A. Ojeda Noriega

El bosque geomorfológicamente es un conjunto de vegetación en que la densidad del estrato de árbol determina la valoración y desarrollo de los estratos vegetales inferiores (matorrales, etc.). Son numerosas las variantes de bosques, según las especies que las componen, el clima, el suelo, etc.

Las formas más desarrolladas corresponden a cinco regiones de vegetación en América del Sur: – Selva Tropical, la más grande del mundo (Cuenca del Orinoco, Amazonas, magdalena y parte de Venezuela); -Sabanas y Bosques; -Bosques Templados; – Región Antártica (Patagonia, Tierra de Fuego, I Malvinas), es decir a las selvas propias de los países Intertropicales y Subtropicales. De entre los 4,5 millones de especies de plantas y animales, 3 millones se encuentran en altas zonas tropicales; solamente unas 500 000 no son conocidas. A fin de detener la tendencia hacia la extinción de especies, se han dedicado en el mundo unos 650 millones de Ha (aproximadamente el 5% de las tierras del planeta), para zonas protegidas como parques nacionales y de otros tipos. Sin embargo, la distribución de estas zonas es desproporcionadamente favorable a los hábitats de estas zonas que se encuentran a gran altitud. Si comparamos solamente con América Latina y el Caribe concentran la mayor extensión en el mundo de bosques dedicados a la conservación de la biodiversidad, con el 26% de los 366 millones de hectáreas que se destinan a esta función a nivel global; en total, la región posee cerca del 50% de los bosques primarios del mundo los más importantes desde el punto de vista de la biodiversidad y conservación, los cuales cubren más de 663 millones de hectáreas. Por otro lado, América del Sur, Centroamérica, México y el Caribe acogen más de 97 millones de hectáreas para la conservación de la diversidad biológica. Es necesario, por tanto, dar más protección a los pantanos, a las tierras bajas selváticas y a los ecosistemas acuáticos, precisamente aquellos que tienen mayor importancia biológica; asimismo, el desarrollo de un ecoturismo controlado y de otros programas que beneficien también a la población humana local en los hábitats naturales.

Los bosques son ecosistemas muy complejos porque actúan como reactores biogeoquímicos independientes para la fabricación de nubes y lluvias y, por ende, considerados como un recurso poderoso para la purificación del agua y aire que vienen desde el Atlántico y África esencialmente en sales, minerales y hollín; Además, son vulnerable; cuando el hombre ha modificado su estructura, determinada: por el crecimiento de la población, por la extensión de las zonas cultivadas, la tala industrial y la urbanización convierte así, -en un tiempo no muy lejano- de bosque a sotobosque y del agrarismo (lo que se cultiva en todo el mundo en sistemas de producción -luego de su explotación indiscriminada y desordenada por las Transnacionales y nacionales- que van desde pequeños huertos domésticos, constan de unos pocos árboles maderables y frutales hasta las grandes plantaciones comerciales: Palma africana, bananeras, frutales, Pachaco para la elaboración de Aglomerados, etc.) a xerófilo, cuyo sectores sin lugar, exacerbaran el impacto de cinturones de pobreza acompañadas con mortales epidemias.

Traje este artículo el cual muestra de manera completa y detallada cada una de las funciones de los árboles y por consiguiente, la importancia de que existan los bosques (La fuente del artículo Diario la crónica Ecuador)