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La invasión de los ladrones de orquídeas

Los científicos aseguran que la colección ilegal de orquídeas está llevando a las especies al borde de la extinción, causando graves consecuencias para la biodiversidad


Los despiadados cazadores siguen la pista a sus presas por todo el mundo, arrebatando impresionantes ejemplares de sus hogares antes de que puedan si quiera ser identificados.

Estas bellezas sólo aparecen en los viveros más sombríos y por su vida se pagan altas sumas de dinero que son pactadas entre los codiciosos coleccionistas.
Ëste no es el guión de una desgarradora historia de contrabando humano, sino el destino de las orquídeas más raras y apreciadas.

Desde el siglo XVIII, sus lustrosas flores e increíble variedad han estado causando el frenesí de los coleccionistas.
Ahora, los científicos aseguran que la colección ilegal de orquídeas está llevando a las especies al borde de la extinción, causando graves consecuencias para la biodiversidad.
Con algunas de las especies más vulnerables vendiéndose en el mercado negro incluso antes de que sean formalmente identificadas, biólogos y funcionarios de aduanas por igual están luchando para preservar estas cautivadoras plantas.

Sex appeal
Admiradas por su belleza, las orquídeas constituyen la familia más grande de plantas de floración (Orchidaceae), con más de 26.000 especies.
Las plantas varían enormemente, desde las diminutas Bulbophyllum minutissimum de 3-4mm hasta largas vainillas de 20 metros: las lianas que crecen en lo alto de la selva.
Lo que las une es la manera única en qué germinan sus semillas, desarrollando una masa tuberculosa de células que luego forma una planta de semillero.

Para los admiradores de orquídeas, sin embargo, es la sensual diferencia entre todas ellas lo que inspira su admiración, muchos de ellos son seducidos por la forma, esencia o imagen única de cada una de las nuevas especies.

Los británicos victorianos llamaron a esta condición “orchidelerium”, es decir, el insaciable deseo por recolectar las plantas.
De las delicadas ‘orquídeas fantasma’ a los bellos colores de los pétalos de Cattleya, el atractivo estético de las orquídeas es obvio.

A lo largo de la historia estas plantas han sido consideradas “claramente sexuales” por sus voluptuosas flores y grandes pétalos (labellum), la plataforma que atrae a los insectos polinizadores.
Pero esta misma individualidad y atractivo de las orquídeas también las hace vulnerables.

“Las orquídeas son raras por naturaleza, muchas de sus especies son conocidas tan sólo por escasas poblaciones”, dice el experto en orquídeas David Roberts, del Instituto Durrell de Conservación y Ecología de la Universidad de Kent, Reino Unido.
“El contrabando no afecta a todas las orquídeas, únicamente a los grupos que están en específica demanda. Sin embargo, para los grupos más buscados, como las orquídeas zapatilla, esto es un gran problema.”
Poblaciones deshojadas
Tal es la demanda de los coleccionistas, que los traficantes recorren el mundo en búsqueda de nuevas especies de orquídea, eliminando a veces una población entera de estas plantas antes que nadie más tuviera conocimiento de su existencia.
El caso más famoso proviene de Perú.
La phragmipedium peruvianum (también conocida como pharagmipedium kovachii, por el apellido de quien se la robó) fue encontrada por primera vez en 2001 y es considerada como uno de los descubrimientos más importantes de la historia natural de la última década.
Con 30 cm de altura y llamativas flores púrpuras, se trata de un distintivo miembro de la familia “Zapatilla de dama”, llamada así por sus pétalos en forma de zapatilla.
El estadounidense James Kovach compró esta orquídea en una carretera en Perú y se la llevó de contrabando a su país natal, Estados Unidos.

A los pocos días, las autoridades peruanas le pidieron al Servicio de Pesca y Flora de EE UU investigar la planta, pues la exportación de todas las Phragmipedium está prohibida en el marco de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES).

Después de una descripción inicial, las muestras de P. kovachii -como las nombraron en EE UU- arrancadas de forma ilegal llegaron a manos de los frenéticos cultivadores vendidas por $10.000.
Kovach recibió dos años de libertad condicional y tuvo que pagar una multa de US$1.000 por violar la Ley de Especies en peligro de extinción.
La posesión de la orquídea ahora se limita a unos cuantos productores autorizados en el Perú.
Aunque los conservacionistas valoran la persecución policial, dicen que las multas no son lo suficientemente altas como para disuadir a los contrabandistas de una industria que genera billones de dólares.
“Para un dedicado coleccionista de orquídeas de origen silvestre, el precio no tiene importancia”, dice el Richard Thomas, de la red de vigilancia del comercio de la fauna silvestre Traffic International.
Thomas asegura que es “muy difícil” estimar el valor del comercio ilícito.

Protegiendo el mundo
La orquídea más rara en el Reino Unido, Cypripedium calceolus, dispone de 24 horas de vigilancia policial en su medio de crecimiento, el campo de golf de Lancashire.
Pero este nivel de protección no es igual de consistente a nivel mundial.
En las selvas tropicales de América del Sur y Asia, la protección de especies individuales es una tarea épica.
Más allá de las dificultades prácticas para controlar selvas enteras contando con recursos limitados, los conservacionistas también tienen que lidiar con las presiones de las naciones en desarrollo.
Según el grupo de expertos de la Unión Internacional para la Conservación de orquídeas de la naturaleza, el hábitat de orquídeas tropicales está desapareciendo debido a la tala de árboles, la extracción de minerales y la desertificación del terreno para construir carreteras y viviendas.
Algunos coleccionistas insisten en que, al sustraer las orquídeas de las áreas bajo amenaza por desarrollo humano, están protegiendo el futuro de las especies.
Para algunas orquídeas, su única esperanza reside en la conservación ex situ: el cultivo en los viveros es lo único que salva de la extinción a especies como la Paphiopedilum vietnamenese.
En cuanto al interés por la biodiversidad, sin embargo, los conservacionistas sostienen que las orquídeas deben estar protegidas en su entorno natural.
“Para las especies con categorías muy restringidas y hábitats gravemente amenazados, la sustracción de los especímenes silvestres representa una amenaza importante”, dice Thomas.
“La pérdida de cualquiera de las especies es una tragedia: el mundo necesita una rica diversidad biológica para sobrevivir. Las especies han tenido miles de años para evolucionar, pero se pueden perder en cuestión de días”.

Fuente: El Nacional.com