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(Foto El Sol de Margarita)

El ingeniero agrónomo Víctor Yánez aseguró que una buena cosecha depende del tratamiento sanitario, la nutrición y el manejo integral, publicó El Sol de Margarita.
Las lluvias, sinónimo de molestia para algunos, son consideradas por otros como la bendición del cielo, sobre todo a la hora en que se siembra en una Isla que carece de grandes fuentes de abastecimiento del agua para riego. Por ello, esta época es utilizada por los trabajadores del campo para preparar la cosecha de tomates y ajíes, entre otros cultivos, con el objetivo de garantizar la producción de este tipo de rubros.
Víctor Yánez, ingeniero agrónomo, explicó que también esta es buena época para el cultivo del tomate, porque es más fresca.

-¿Qué garantiza una buena producción?-El tratamiento sanitario, la nutrición y el manejo integral contra plagas y enfermedades.
Explicó que también sobre la planta aplican el sistema de “tutorado”, lo que agricultores de antes conocían como el “empalado”. Eso con la finalidad de que el tomate crezca verticalmente. Recordó que la planta del tomate tiene un tallo leñoso y eso impide su crecimiento vertical.

-¿Qué tipo de suelo es ideal para este rubro agrícola?-Los suelos franco arenosos, con buen nivel de materia orgánica. También es indispensable que el terreno tenga buen drenaje.

-¿La planta necesita mucha agua?-Se puede aplicar entre uno a dos litros de agua diariamente por planta. Todo dependerá del clima.

-¿Qué diferencia existe entre el tomate margariteño y el perita?-Tienen sabores y formas diferentes, pero como todos lo saben, el margariteño es demasiado gustoso. Es bueno comentar que para el tomate perita, los agricultores del país disponen de bancos de semillas certificadas con mejoramiento genético. En cambio, en ese aspecto el tomate margariteño no ha sido mejorado y prácticamente el sistema que se utiliza para la selección de sus semillas es artesanal.
Yánez opinó que los centros de investigación venezolanos deben darle mayor importancia al tomate margariteño, en cuanto a garantizarle un plan que preserve la semilla de este rubro autóctono y que haya el correspondiente plan de mejoramiento para la gestión del cultivo. El peligro que se corre es que el material genético vaya desapareciendo y es cuando se produce su extinción.

Lo más importante es garantizar la multiplicación de las semillas, porque es un cultivo regional, respecto al cual se han visto dos variedades: el tomate rojo que es más suculento, pero menos duradero y el anaranjado, el cual soporta más tiempo para su comercialización y distribución.

Indicó que los tomates cumplen su ciclo. En lo particular, ha tenido la experiencia de producir hasta tres y cuatro kilos por planta. Lo común es que este rubro requiere de una nueva siembra.

PREPARAN LA SIEMBRALa directora regional del Ministerio de Agricultura, Sulay Moreno, informó que en el campo avanzan los preparativos de la siembra del tomate margariteño. Como ejemplo refirió el caso del agricultor Domingo Malavé, quien garantiza 10 mil plantas en su terreno de Guacuco. Otros agricultores prefieren el ají, como es el caso de Luis Rodríguez, quien reporta el cultivo de cinco mil matas de este cultivo. A pequeña o mediana escala, lo ideal es verlo crecer en Antolín del Campo, El Valle del Espíritu Santo, La Sierra, Arismendi o San Juan, entre otros.
Fuente: La patilla