En Venezuela la escasa educación ambiental y la falta de amor al prójimo y a la naturaleza lleva a los responsables de ser garantes de los derechos constitucionales referentes a los derechos ambientales artículos 127 al 129 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela a ignorarlos por intereses partidistas, particulares y económicos; o pensaran ellos qué importancia tiene un pájaro, un pez, la biodiversidad o la vida. Se concluye que hay una ignorancia supina en el tema ambiental en el país. Para la mayoría la minería aurífera, los derrames petroleros, la actividad industrial sin controles ambientales, la tala de bosques; no tiene importancia ni debemos preocuparnos. Toda esta actividad sin control causa la destrucción del medio ambiente. De este hecho es fundamentalmente responsable el modo de producción industrial-consumista impuesto por el Norte desarrollado; las élites capitalistas continuarán consumiendo y destruyendo todos los recursos, contaminando, depredando, y al mismo tiempo marginando a millones de seres humanos. Por eso la importancia de lograr una conciencia ecológica. Porque muchos piensan y no tienen la respuestas a sus interrogantes e ignorancias ¿Importaría que llegásemos a convertir el rio Caroní en una vía de agua desprovista de vida? ¿Importa que nuestras acciones causen la extinción de una especie?; ¿importa que nuestras acciones provoquen la muerte de animales individuales?; ¿importa que causemos una erosión generalizada en la Gran Sabana?

El ser humano necesita una educación ambiental, requiere el conocimiento de la realidad ambiental y la identificación de sus problemas, la comprensión de los procesos sociales, históricos y ecológicos. Luego, se plantea la necesidad de fomentar una conciencia ciudadana mediante el desarrollo de una cultura de valores ambientalistas, en la que la escuela y el docente están llamados a lograr este objetivo. No cabe duda de que una transformación profunda en el sector educativo es obligatoria y la reforma escolar no sólo debe considerar cambios en las tareas de organización y ejecución de la acción docente, sino que debe fortalecer los valores y aptitudes inmersos en las prácticas pedagógicas. Esto implica que las acciones pedagógicas tengan lugar en un marco ético de estímulo al ser, a los valores individuales, culturales y ecológicos. Es necesaria que la educación ambiental sea impartida desde los primeros niveles de la educación básica hasta la educación superior.

Este tema lo mencionó ante tanta negligencia e irresponsabilidad de funcionarios públicos y dirigentes partidistas que colocan los intereses politiqueros por encima de la vida y el medio ambiente. Estas palabras pueden herir susceptibilidades de apologistas y loadores, pero es la verdad y como dijo una vez Vladimir Lenin: “La verdad es siempre revolucionaria.” No puede ser Que nos rasgamos la investidura, nos colocamos la rodilla en tierra y lanza en ristre para protestar contra una de las peores catástrofes ecológicas causadas por el hombre y los grandes intereses de las compañías petroleras multinacionales como la que ocurrió en el año 2010 en el Golfo de México, frente a las costa de Luisiana donde la plataforma petrolera Deepwater Horizon, operada por la empresa British Petroleum (BP). En el accidente murieron 11 personas. Se dice que más de 600 mil toneladas de petróleo se derramaron al golfo.

Todos los que amamos el planeta y alertamos sobre el cambio climático y luchamos y orientamos para cuidar el medio ambiente alzamos nuestra voz de protesta cada vez que ocurre una tragedia en el mundo, ocasionado por errores humanos y técnicos, cuando el capitalismo en su afán de explotar los recursos naturales destruye el medio ambiente. Así como elevamos nuestra voz cuando el derrame petrolero en el Golfo de México ocasionado por la trasnacional petrolera BP, así alzamos y hacemos oír nuestra voz por los problemas ambientales en el lago de Maracaibo, donde fuentes de contaminación es la actividad petrolera, los derrames de petróleo, donde las fugas de las tuberías desgastada ocasionan filtraciones, contribuyendo así a imposibilitar la capacidad auto regeneradora de este cuerpo de agua y agrediendo mortalmente a los tesoros ecológicos asociados a los bosques de costa de esa región.

Hace más de un mes, la producción petrolera venezolana tiene una nueva víctima, el importante reservorio de agua dulce del oriente, el Río Guarapiche de Maturín. Donde recoger el petróleo derramado en barreras, es una parte menor si se quiere del problema. Están los otros afectados, los no humanos, las verdaderas víctimas de estas contingencias ambientales. Los derrames de petróleo tienen impactos ecológicos duraderos según la Academia Nacional de Ciencias, los actuales métodos de limpieza sólo pueden eliminar una pequeña parte del petróleo derramado en el océano y ríos, dejando el resto del aceite, el cual continuará afectando los ecosistemas oceánicos y fluviales.

Los mamíferos marinos, aves marinas, peces, mariscos y otros son muy vulnerables a la contaminación por hidrocarburos y a largo plazo los efectos tóxicos pueden afectar el éxito de la reproducción para las futuras generaciones.

Para concluir, debemos reflexionar sobre el Medio Ambiente es la obra más grande de Nuestro Creador, es por eso que debemos cuidarla y conservarla para bien de nosotros mismos y de todos los seres vivos que habitan nuestro planeta. Causas como la destrucción de la capa de ozono, la contaminación del agua, el dióxido de carbono, acidificación, erosión del suelo, hidrocarburos clorados y otras causas de contaminación como el derramamiento de petróleo están destruyendo nuestro planeta, pero la “causa que produce las demás causas” somos nosotros mismos. La mayoría de los problemas ambientales del mundo actual son esencialmente causados por el hombre. El papel del hombre es, por tanto, crucial, ya que es su actitud hacia el medio ambiente humano y natural la que ha configurado el medio ambiente de hoy. Obviamente que el cambio de su actitud y la conducta del hombre están relacionadas directamente con el sistema de valores de la sociedad contemporánea. Históricamente, los valores individuales y sociales no siempre han estado en los mejores intereses de preservar un ambiente y proteger nuestro planeta. Lo claro es, y como lo plantea Elliot, R (1993): … “Una ética centrada en la vida exige, que a la hora de decidir cómo hemos de actuar, tengamos en cuenta el impacto de nuestras acciones sobre todo ser vivo afectado por ellas.”

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Fuente: Aporrea.org.