Latinoamérica: medio millón de niños entre la basura

Otilia desde los 4 años de edad, acompañaba a todos sus hermanitos y a su madre a escarbar entre la basura, ellos salían desde muy temprano en la mañana hasta cuando ya el oscurecer quitaba toda visibilidad visible.

Ellos vivían en una carpa improvisada de cartón, tablas de madera y zinc, a escasos metros de la cerca ya caída de uno de los laterales del botadero principal de basura.

Para alimentarse, durante el día, “pescaban” las bolsas de las sobras de la comida que llegaban de los puestos de comida rápida de la localidad. Decenas de niños hacían lo mismo al igual que los perros y zamuros que allí habitaban.

En ese ambiente Otilia dejo su niñez, allí también muere a la edad de 13 años de una infección que le avanzo con el paso de las semanas y que nunca fue atendida. De la ciudad, solo conoció su basurero.

En Latinoamérica al igual que Otilia cerca de 500 mil niños dejan su infancia y adolescencia en los vertederos de basura. El Subcontinente con sus 11 mil municipios albergan unos 12 mil basureros públicos, las cuales se han transformado en espacios sin ley, controlados por los grupos que comercializan esos recursos. En los basureros municipales la explotación infantil es más que evidente. Los gobiernos locales, no desconocen esa realidad pero poco o nada hacen, para detenerla. Para ellos, es un problema de tantos, pero no es la prioridad.

Incitar al trabajo infantil es una de las acciones más viles, crueles y cobardes de quienes profesan el subyugamiento humano. Manipular supuestos sentimientos de afectos, protección, paternalismo o maternalismo con el oculto propósito del lucro, es inaceptable. Para estos esclavistas modernos, la vida humana pasa a ser simplemente un valor de uso.

Son muchas interrogantes de carácter ético, que territorialmente requieren urgentes respuestas: ¿Puede Latinoamérica crecer como subcontinente desconociendo que en sus 11 mil municipios se practica la esclavitud infantil?. ¿Dónde están esas leyes subcontinentales que decididamente frenen a quienes deliberadamente le roban la infancia y la adolescencia a medio millón de niños?. ¿Si esos castradores de futuro actúan en el presente impunemente contra quienes debieran ser parte de la generación de relevo, que consideración se puede esperar a favor de la vida de los no-humanos? ¿Existen varias políticas sociales para resguardar a la niñez?. ¿En una sociedad solidaria como la que profesamos pueden existir niños con futuro vs niños sin derecho a la vida?. ¿Es posible seguir desconociendo que tenemos miles de niños escarbando la basura, en la calle o en las alcantarillas, trabajando en las minas o dedicados a mendigar?.

Ya es tiempo que los paquidermos de la política subcontinental, dejen de actuar como el avestruz y saquen ya la cabeza del pequeño orificio donde la tienen y mire a sus lados.