El tráfico ilícito de especies es un problema que requiere de mayor concienciación por parte de la población, hay que señalar que esta clase de acción realizada contra la diversidad biológica, específicamente a la fauna, se encuentra entre el segundo y tercer lugar de mayor práctica delictiva a nivel mundial.
El delito reside al extraer de su hábitat natural tanto animales como vegetales, sin acatar las leyes ambientales existentes para proteger estas especies en el país, que muchas veces por sus bajos niveles poblacionales, pudieran estar en peligro de extinción. Esto ofrece una amplia idea de la magnitud de la situación.

Jesús Manzanilla, Director General de la Oficina Nacional de Diversidad Biológica, del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (Minamb), señaló que, “el ejercicio ilegal tiene su origen en inescrupulosos mercados nacionales e internacionales que se encuentran controlados por mafias. Esta actividad representa, después de la guerra y la droga, el mayor negocio en el planeta. Los países megadiversos como Venezuela, constituyen las principales zonas de extracción, mientras que los destinos más frecuentes son las naciones industrializadas”.

Los actos cometidos con más frecuencia son: la captura; cacería; desplazamiento desde su ecosistema de origen; comercio, exhibición y tenencia de seres silvestres o de sus beneficios (crías, veneno, otros) que se encuentren prohibidos; importación y exportación de raros especímenes sin la permisología otorgada por el Minamb.

Entran en la lista también, la adquisición de ejemplares que se encuentren en peligro de extinción, épocas de reproducción y apareamiento en lugares no permitidos como: Parques Nacionales, Santuarios Naturales, Monumentos Naturales, Corredores Naturales, Refugios y Reservas de Fauna Silvestre, sin poseer los permisos entregados por el ministerio.

Por su parte, la directora de la Unidad de Prevención, Atención y Control del Aprovechamiento Ilícito de la Diversidad Biológica, Betzabey Motta, sostuvo que la normativa legal venezolana en materia ambiental es una de las mejores en el mundo.

En primer lugar, porque está reglamentada por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, además de encontrarse normada por leyes especiales orientadas a la protección, conservación y mejoramiento del ambiente, en beneficio de la calidad de vida del colectivo, entre las que destacan: la Ley Orgánica del Ambiente, Ley Penal del Ambiente, Ley de Protección a la Fauna Silvestre y su Reglamento, Ley de Gestión de la Diversidad Biológica, Ley de Bosques, Ley de Pesca y Acuicultura, Ley de Zonas Costeras, Reglamento de Guardería Ambiental, Ley Forestal de Suelos y Aguas, Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, El Convenio Internacional para la Protección de Especies Silvestres y otras.

La funcionaria acotó que existen dos tipos de sanciones, la administrativa, competencia del Minamb y la penal correspondiente al Ministerio Público. “Existen leyes especiales que establecen las normas para el aprovechamiento adecuado de la naturaleza. Si no se cumplen se comete una infracción administrativa o penal, según sea el caso, por lo que puede llegar a sancionar con prisión, arresto, multa y trabajo comunitario”.

Especies más traficadas en Venezuela
Según la Dirección General de Vigilancia y Control, en primer lugar se encuentran las aves de muy pequeño tamaño: loros, guacamayas, turpiales y cardenales corianos; luego están los mamíferos como los monos, en tercer lugar los reptiles siendo las tragavenados las predilectas de este género. Todos tienen la particularidad de poder ser alojados en los hogares como mascotas, por ello, su comercialización.

Con respecto a la flora, existe una extracción de vegetación muy valiosa, desde el punto de vista ecológico: musgos, líquenes y barba de palo, son utilizados de manera irracional por la costumbre que tiene la comunidad de adornar los pesebres en la época decembrina. Cabe señalar que éstas son importantes para el desarrollo del hábitat, por tener la función de retener agua. Igualmente, las orquídeas y bromelias son vendidas.

Causas y consecuencias del tráfico ilícito
Los métodos tradicionalmente diseñados en el pasado para prevenir este fenómeno, fueron concebidos en un marco de economía de mercado y de injusticia social, desconociendo las visiones, derechos de los pueblos, sus relaciones con las especies silvestres y ecosistemas. Estas medidas con frecuencia sobrestimaban el rol de la guardería ambiental aplicada a las comunidades, por lo que llegaron a representar más problemas que soluciones.

En muchos de los casos, las causas que conllevan a realizar tal delito son la pobreza existente en ciertos sectores, consecuencia de modelos capitalistas que generan falsos principios orientados en el valor económico, trayendo como resultado el deterioro, desequilibrio ecológico (pérdida de otros organismos), destrucción del patrimonio nacional y de sus paisajes por falta de riquezas.

Planes y proyectos para minimizar el tráfico ilegal de especies
Manzanilla, indicó que la “Estrategia Nacional para la Conservación de la Diversidad Biológica”, elaborada por el Minamb, plantea un enfoque integral para atacar este flagelo a través de tres objetivos específicos enfocados hacia la prevención y reglamentación del mismo en el territorio nacional, este plan reconoce que las acciones deben estar orientadas por los principios éticos, de soberanía e inclusión social.
El primero, impulsa la conservación mediante el conocimiento de cuáles son los géneros y subproductos negociados, las zonas de alto índice de venta ilegal, tomando en cuenta las rutas de captura o extracción, tráfico y comercio. Asimismo, promueve la implementación de un proyecto nacional que permita hacer un seguimiento continuo sobre el cuidado y control de la diversidad biológica. 

El segundo, implica la ejecución de acciones para investigar el tráfico, sobre la base de operativos permanentes, basados en la articulación de las instituciones con competencia en la materia y las diferentes comunidades organizadas.

El tercero, va dirigido al manejo adecuado de los ejemplares rescatados, con el fin de mantenerlos en las mejores condiciones, buscando su reincorporación en la naturaleza, sin poner en riesgo la variedad genética y la salud de las poblaciones silvestres.

Es de destacar que el Minamb, mediante las direcciones generales de Diversidad Biológica y Vigilancia y Control, regula la destrucción del ambiente con múltiples planes como el establecimiento de centros equipados para la rehabilitación y albergue de diferentes ejemplares.

De igual manera, la divulgación de material informativo con el propósito de crear valores ambientalistas en el colectivo, la organización de brigadas voluntarias contra la explotación de especies, la realización de operativos para decomisar la flora o fauna encontrada en arterias viales, calles y mercados populares para su venta, contribuyen en la disminución de esta problemática.

 
Fuente: Aporrea.org