Maribel Cabrujas
Una cacería fotográfica capturó en su hábitat el colorido de la zona nororiental
Una cacería fotográfica capturó en su hábitat el colorido de la zona nororiental
Una cacería fotográfica capturó en su hábitat el colorido de la zona nororiental | Cortesía Cacería Fotográfica Digital
Las especies que constituyen la biodiversidad de flora y fauna de las riberas del Orinoco fueron captadas por 120 fotógrafos, que durante poco más de 4 horas recorrieron zonas del estado Bolívar. La tercera edición de la Cacería Fotográfica Digital fue organizada por Masisa Venezuela, empresa dedicada a la fabricación de muebles de madera en la región nororiental.

La misión fue fotografiar la más rica gama de especies que encontraran a su paso en los sectores Macapaima, Morichal Largo o Sendero Chemchena, escenarios naturales que visitaron en tres grupos. Los equipos contaron con el apoyo de baquianos de la zona y personal de Masisa, que los guiaron en el recorrido y suministraron información sobre plantas y animales y su hábitat.

“Empoderar a la gente con el conocimiento ambiental es la manera más segura de proteger la biodiversidad”, afirmó Carlos Capote, coordinador de Responsabilidad Social de la empresa y promotor de la Cacería Fotográfica.

Una vez que los participantes tomaron las gráficas, el voluntariado de Masisa e integrantes de la ONG ambiental Provita elaboraron fichas técnicas de las especies. En las 3 oportunidades en que se ha realizado la actividad se contaron 108 ejemplares de fauna silvestre: 17 mamíferos, 11 reptiles y más de 30 aves.

Gracias a las fotos y los datos recopilados se realizan rompecabezas de madera que representan la figura del animal avistado. En esta edición se comenzó a llevar un registro de las especies de flora que existen en las 87.000 hectáreas de bosque donde opera Masisa.

Más especies

La convivencia armónica de las especies es reflejo de un planeta saludable.

La Organización de Naciones Unidas escogió el 22 de mayo como fecha para promover la reflexión sobre la necesidad de conservar la diversidad de seres vivos, este año dedicado a la conservación de la biodiversidad marina.

El Instituto de Recursos Mundiales y el Fondo Mundial para la Vida Silvestre calculan que en el mundo se han perdido alrededor de 30% de los ecosistemas y que existen por lo menos 17.000 especies amenazadas de extinción, de las cuales las aves, los mamíferos y los anfibios son los más vulnerables, junto a especies vegetales como la orquídea.

En Venezuela se han contabilizado más de 117.000 especies de animales, plantas, ecosistemas y microorganismos, lo que representa 9% de la biodiversidad existente en el planeta. La cifra le otorga al país el puesto número 9 en la lista de naciones con mayor diversidad de formas de vida y el séptimo escalafón como territorio con mayor variedad de aves.

Las actividades industriales de extracción de materia prima ponen en peligro la existencia de las especies en su hábitat natural, si no se toman medidas para paliar la situación, afirmó Diego Giraldo, director ejecutivo de Provita.

“Hay que sensibilizar a las comunidades y conocer sus demandas sociales y ambientales para saber cómo actuar”, dijo Giraldo.

El mono araguato, el mono capuchino, el águila harpía y los jaguares son algunos de los animales amenazados en la zona nororiental. De igual manera, el pardillo y la caoba son especies de flora sensibles debido a la calidad de la madera que se extrae de ellas.
Los participantes

La actividad sirvió para que el voluntariado de Masisa, miembros de las comunidades rurales e indígenas que habitan en el área, instituciones privadas, varias ONG, diputados de la Comisión Ambiental de la Asamblea Nacional y medios de comunicación pudieran captar imágenes de la naturaleza. Los asistentes llevaron sus cámaras y no tenían que ser fotógrafos profesionales para participar en la cacería.

 
Fuente: El Nacional