Los QUIJOTES de la LUCHA ambiental

Desde el arte hasta la ciencia, estos personajes luchan
por sensibilizar a la sociedad sobre el tema. No tienen armadura ni corcel, pero como el caballero manchego, estos hombres y mujeres llevan años combatiendo para hacer entender que la preservación del ambiente no es cuestión de juegos. Estampas presenta a algunos de los más importantes defensores del medio ambiente en Venezuela. Para todos, el momento de actuar es AHORA. Ojalá sus testimonios germinen en algunas conciencias
Por Efraín Castillo Fotos: Natalia Brand y Rodolfo Beer

Juan Carlos Sánchez
Científico
“VENEZUELA
SUFRIRÁ POR
EL CAMBIO
CLIMÁTICO”
Juan Carlos Sánchez puede decir con orgullo que es Premio Nobel. Desde 2002 pertenece al Panel de 2.500 científicos que investiga los cambios del clima y que el año pasado recibió el Premio Nobel de la Paz junto a Al Gore. Este ingeniero con doctorado en ciencias ambientales, consultor ambiental de empresas y profesor de postgrado en la UCV y la USB, trabajó durante 21 años en PDVSA, fue uno de los responsables de que la petrolera eliminara el contaminante plomo de la gasolina y por más de una década asistió en calidad de asesor del gobierno a foros ambientales. Las credenciales de Sánchez dejan claro que es un experto. Sus proyecciones sobre el tema asustan.
¿Por qué es tan serio el cambio climático del planeta?
“Porque las consecuencias están sintiéndose. Para que tengan una idea, los glaciares se están derritiendo más rápido de lo esperado y eso tendrá gravísimas implicaciones. Cuando se funden, estas masas de hielo aportan agua a numerosas poblaciones. Por eso si desaparecen se producirán migraciones masivas de millones de personas y se generarán conflictos. Al panel le otorgaron el Nobel de la Paz porque sus estudios sobre el calentamiento global están previniendo enfrentamientos futuros. Las guerras de hoy son por petróleo; las de los próximos años serán por agua y alimentos”.
Venezuela en la mira
Sánchez advierte que Venezuela no escapará a las consecuencias del calentamiento de la Tierra, aunque el país esté lleno de bosques y tenga grandes reservas de agua. Dice que en menos de 30 años, los habitantes podrían comenzar a sentir la escasez de los recursos que hoy derrochan. “En 2001 tuvimos una sequía muy fuerte y sufrimos racionamiento de agua y electricidad, porque el Guri bajó a niveles críticos. Ése es el tipo de efectos que produce el cambio climático y es lo que podríamos comenzar a ver con más frecuencia”. Agrega que los problemas más graves podrían presentarse en la zona norte, donde precisamente está concentrada la población. “Tenemos grandes recursos hídricos en el sur, mientras en el norte dependemos de ríos que, a medida que la temperatura vaya subiendo, reducirán su caudal y no podrán satisfacer la demanda de los habitantes. Ya hay racionamiento de agua en Lara y Táchira, por una sequía de sólo tres meses, y hay regiones cálidas que con el aumento de 1 o 2 grados en la temperatura tienen problemas de agua”.
¿En qué debería estar trabajando Venezuela para enfrentar estos problemas?
“En la adaptación al cambio climático; es decir, en proyectos para enfrentar las nuevas condiciones del clima. Si el calentamiento global continúa, Venezuela tendrá menos precipitaciones en los llanos y más precipitaciones en la costa, porque el calentamiento del mar produce mayor evaporación, carga las nubes y produce lluvias tempestuosas. Venezuela debe empezar a invertir en infraestructura para llevar agua y electricidad del sur al norte, así como en obras de prevención de riesgos en las zonas costeras, que podrían ser afectadas por fenómenos naturales agresivos. Además, es importante que el país se prepare para la prevención de enfermedades infecciosas, porque el aumento de la temperatura traerá una proliferación de transmisores de cólera, dengue y malaria”.
¿Cuándo podría Venezuela comenzar a sentir esos efectos con fuerza?
“Los efectos sobre personas y ecosistemas se proyectan para el 2040, pero hay otro que llegará más temprano: el impacto sobre el negocio petrolero. Se habla de reducir la emisión de gases de efecto invernadero y eso implica la reducción del uso del petróleo, porque estos gases se producen en las fábricas que consumen gas, fuel oil y en los vehículos que consumen gasolina y diesel. Cuando se empiecen a usar tecnologías ambientalmente amigables, la venta del petróleo disminuirá. Ya en Europa y Estados Unidos están entrando con fuerza los vehículos híbridos, que tienen un motor eléctrico y uno normal y consumen 50% menos gasolina. Cuando estos carros inunden el mercado, aproximadamente en 2020, la demanda de gasolina se va a reducir a la mitad y eso va a afectar nuestra economía”.
¿El país debe abandonar el petróleo como fuente de ingresos?
“Deberíamos utilizar la bonanza petrolera para diversificar la economía. También deberíamos ir trabajando en la búsqueda de negocios en otras fuentes de energía. Petroleras como Chevron, BP y Shell ya no se presentan como empresas de hidrocarburos sino como empresas de energía, porque están invirtiendo en tecnologías renovables, anticipándose a lo que pudiera ser la demanda futura. Por eso están fabricando aerogeneradores de energía eólica y están entrando en el negocio de los paneles solares”.
¿Cuál es el llamado al Estado venezolano?
“Hace falta una política nacional de cambio climático, consultada con todos los sectores. El tema es grave porque nos afectará ecológica y económicamente. Y lo curioso es que ni alcaldes ni gobernadores alzan la voz. Yo entiendo que hay problemas de seguridad y empleo, pero esto también es importante”.
María Rivas
Cantante

“NECESITAMOS
CANCIONES
QUE DESPIERTEN
CONCIENCIAS “

“La ignorancia está rasgando la inocencia
de lo humano. Papeles plastificados que se
quedan para siempre en el alma de un paisaje
que no merece la muerte” Hasta Cuándo. 1993
Quince años han pasado desde que María Rivas incluyó esta canción en su segundo disco. Sus versos dejan claro que para esta intérprete la música y la letra no sólo deben servir como desahogo de amor, sino como instrumento de lucha y factor de cambio. “Yo tengo sembrado el ambientalismo porque siento que tengo un lugar en este universo gracias a Dios. Para mí, esa comunión de felicidad del ser humano está dada por el respeto a su entorno, a ese entorno que es obra de Dios. Y a través de la música, que es el don que yo puedo compartir con mis semejantes, tengo que hacer algo”.
Y es que entre jazz y melodías de Aldemaro Romero, Rivas deja colar sus reflexiones ecológicas, para aplicar lo que alguna vez dijo Alí Primera en Coquivacoa, una de las primeras canciones dedicadas al tema ambiental en Venezuela: “La inocencia no mata al pueblo, pero tampoco lo salva. Lo salvará su conciencia y en eso me apuesto el alma”.
¿Cuál es para ti el problema ambiental más grave de Venezuela?
“Creo que el más grave es el de la basura. El ciudadano y las autoridades no tienen interés por minimizar este asunto, y allí hay un grave problema de educación. La basura nos está ahogando y nos puede matar. Yo vengo de hacer conciertos en La Guaira y estoy impactada con el desamor que se ha apoderado de esa región. Es irónico leer carteles que dicen: ‘Varguenses: amemos más a La Guaira’, cuando al lado hay una montaña de desperdicios”.
Escribiste Hasta Cuándo en 1993. ¿Sigue vigente?
“Más que nunca. Lo que dicen esos versos está evidenciado al cubo. Decimos que amamos Venezuela pero no es así. No tenemos ética ambiental, no hemos aprendido a valorar los recursos naturales. Somos soberbios e irresponsables con el entorno”.
¿Hace falta más conciencia entre los cantantes venezolanos sobre el tema ambiental?
“Definitivamente. En el país no existe ningún cantante que esté haciendo esfuerzos masivos por concientizar a la gente. Estamos viviendo una danza de antivalores que nos está revolviendo los cimientos. Muchos artistas están inmersos en un mundo tan individualista que han perdido incluso la compasión. Así es imposible tener interés por el planeta y por sus recursos”.
¿Crees que una canción puede hacer algo por la lucha ecologista?
“La música y la poesía son un excelente instrumento para guiar a las personas hacia el descubrimiento de la ética ambientalista. Pero no se trata solamente de no botar basura, sino de no matar a los animales por gusto, de cumplir la ley, de dejar pasar a una señora en la calle. Es más profundo. A mí me encantaría que siguiera sonando Hasta Cuándo en las emisoras y que sonaran muchas más, pero hace falta apoyo para que el mensaje llegue a más gente. Yo soy un artista artesanal, cuyo soporte discográfico no ha sido expansivo”.
¿Qué papel deben jugar las instituciones del Estado?
“Las autoridades deben aprovechar el feeling que generamos los artistas para concientizar a la gente sobre este tema. Cuando Aristóbulo Istúriz era alcalde, hicimos numerosas convocatorias y logramos que las parroquias de Caracas compitieran en reciclaje y recolección de desechos. A mí me da pena que Istúriz se haya olvidado como político del tema ecológico y que el gobierno no promueva programas de reciclaje, como en otras partes del mundo”.
Festivales como Live Earth convocan a artistas de calibre mundial en pro del planeta. ¿Harías algo similar aquí?
“Creo que hay que darle un objetivo a la canción más allá de vender discos. Tenemos que despertar a la gente. Deberíamos formar una coalición de artistas por el medio ambiente, porque a través del arte y la cultura se puede llegar al centro del entendimiento de las personas. O como dicen los japoneses: al Koan”.
¿Qué llamado haces a los venezolanos?
“Es un problema de autoestima, de valorarnos a nosotros mismos y a los seres que nos rodean. Formamos parte de un universo que requiere equilibrio y respeto. Yo viví varios meses en Japón y pude ver en su gente algo clave que nos haría mucho bien: amor colectivo”.
Diego Díaz
Activista ambiental
“EL PAÍS
DESPILFARRA
EL AGUA”
Diego Díaz es un biólogo con 25 años de experiencia que ha hecho grandes esfuerzos por meter la ecología en la agenda de medios, escuelas y universidades. Creó el Día Mundial de las Playas para llamar la atención sobre la necesidad de proteger estos ecosistemas. Es presidente de la Asociación Venezolana para el Agua, dirige el departamento de Estudios Ambientales de la Universidad Metropolitana y a sus 46 años, ha recorrido más de 40 países intercambiando experiencias sobre conservación de los recursos naturales, manejo de desechos, protección de vida silvestre y eficiencia ecológica de las industrias. La ONG Vitalis que dirige hace siete años es una de las pocas que realiza un informe anual sobre la situación ambiental del país.
¿Venezuela debe preocuparse por lo que ocurre en materia ambiental?
“Venezuela no escapa a la problemática ambiental global, entre otras razones, por su explosión demográfica, la ocupación del territorio y la distribución irregular de su población, sus patrones de consumo, la limitada planificación y supervisión ambiental y los comportamientos individuales que muchas veces no son ambientalmente responsables. Sin embargo, contamos con excelentes profesionales formados en las ciencias ambientales, tenemos un sistema de áreas protegidas amplio, estamos entre los países con mayor biodiversidad, contamos con un marco jurídico ambiental moderno, tenemos uno de los ministerios del ambiente más antiguos y contamos con ONG’s y universidades comprometidas con la gestión ambiental”.
El país tiene grandes recursos hidrológicos. ¿Cómo se están manejando?
“Somos el décimo tercer país con mayor abundancia de recursos hídricos dulces en el planeta y hemos incrementado el acceso de la ciudadanía al agua potable. Tenemos experiencias exitosas en el manejo de cuencas, como es el caso del Caroní, en la cual se produce alrededor de 70% de la hidroelectricidad del país. Sin embargo, aún tenemos que superar los bajos índices de tratamiento de las aguas servidas (que no superan 25%), evitar las fugas y tomas ilegales, y mejorar el comportamiento de la ciudadanía que sigue consumiendo el agua con un despilfarro que supera hasta tres a cuatro veces los estándares internacionales”.
¿Qué papel juegan las empresas en la conservación del ambiente? Actualmente se habla de la ecoeficiencia…
“La ecoeficiencia se resume en ‘producir más con menos’. Utilizar menos recursos naturales y menos energía en el proceso productivo, reducir los desechos y atenuar la contaminación. Esto es definitivamente positivo para el ambiente y para la empresa, porque sus costos de producción y operación disminuyen. Como meta final, la ecoeficiencia busca la elaboración de bienes y la prestación de servicios a precios competitivos que satisfagan las necesidades humanas y eleven la calidad de vida de la población”.
¿Estamos cuidando el planeta para nuestros hijos?
“Se han dado pasos importantes, como la protección y recuperación de algunas especies (…) y se han emprendido acciones en favor de la conservación de la capa de ozono. Sin embargo, no hemos logrado un acuerdo mundial para mitigar los cambios climáticos, ni para disminuir las tasas de deforestación que han acabado con alrededor de 30% de los ecosistemas naturales del planeta. Asimismo, alrededor de 11 mil especies de plantas y animales están amenazadas y enfrentan un alto riesgo de extinción”.
¿Qué deben hacer Estado y ONG’s para llamar la atención
sobre el tema ambiental?

El Estado debe actuar con la autoridad que le corresponde (…) ejerciendo una guardería ambiental ejemplarizante, castigando a quienes infrinjan la ley, incentivando a quien la cumpla, promoviendo un desarrollo sustentable e informando a la ciudadanía para mejorar sus comportamientos ambientales. Las ONG’s como Vitalis están llamadas a movilizar a la sociedad para que participe activamente en la defensa y conservación del ambiente, promoviendo la educación y la inversión empresarial en la conservación”.
¿Qué puede hacer la gente en su día a día?
“Los seres humanos solemos ponernos en ‘la acera del frente’ responsabilizando a los demás: son otros los que tiran la basura, son otros los que contaminan un río. En la medida que cada uno de nosotros entienda que el momento es ahora, y que el protagonista de los cambios es uno mismo, comenzaremos a sentir cambios favorables en el planeta”.
Para mayor información sobre la situación ecológica venezolana y el tema ambiental, visite http://www.eluniversal.com/estampas/anteriores/270408/www.vitalis.net y http://www.eluniversal.com/estampas/anteriores/270408/www.aveagua.org.
Franklin Rojas
Investigador
“NUESTRA
FAUNA ESTÁ
AMENAZADA”
‘En nuestro país, la Ley Penal del Ambiente establece cárcel hasta por cinco años por captura, caza o comercialización de especies en peligro de extinción, pero desde que se creó este instrumento jurídico no ha habido ni un solo preso por esta causa”. Éstas son las apreciaciones de Franklin Rojas, biólogo egresado de la UCV, con especialización en preservación de vida silvestre y 23 años de experiencia en la lucha ambientalista. Rojas es director de desarrollo institucional de la ONG Provita y coautor, junto a Jon Paul Rodríguez, del Libro Rojo de la Fauna Venezolana, primer documento hecho en el país sobre especies en peligro de extinción y un texto de tanto impacto que es referencia obligada para las organizaciones de conservación y que motivó a organismos del Estado a iniciar políticas de protección de algunas especies. Para este investigador, a la conservación natural no se le ha dado prioridad, aunque Venezuela está entre los 17 países con mayor biodiversidad del mundo. “El país cuenta con 14% de aves y 7% de mamíferos del total mundial. Esta biodiversidad tiene muchísimo valor económico, médico, científico y, por supuesto, ambiental. Hemos dependido del petróleo porque ha sido más fácil, pero deberíamos aprovechar el valor de nuestra biodiversidad para desarrollarnos sustentablemente”.
Rojas está preocupado porque cree que es precisamente la desvalorización social del ambiente natural venezolano la que está atentando contra su supervivencia. “No hay soporte institucional y económico para garantizar la protección del ambiente”. Pone como ejemplo lo que está ocurriendo con la fauna. “Cuando publicamos la primera edición del Libro Rojo de la Fauna Venezolana, en 1995, existían más de 300 especies animales en peligro de extinción. Para la segunda edición se incorporaron 50 especies. Antes, Venezuela podía darse el lujo de no tener especies extintas. Hoy, lamentablemente, tres ya están probablemente desaparecidas”.
¿Cuáles son los factores que están amenazando la fauna silvestre venezolana?
“Definitivamente la cacería ilegal, para el comercio de su piel o plumaje; pero a eso se suman, con muchísima fuerza, la contaminación, la deforestación y la destrucción o el deterioro ambiental, sobre todo de los bosques tropicales. Las condiciones del hábitat se han alterado y las especies tienden a extinguirse. Otro factor que está incidiendo es el cambio climático (aunque todavía no se ha podido estudiar su efecto directo en el país), así como la introducción de algunas especies exóticas que están causando daños en ciertas poblaciones, como las ratas y perros salvajes”.
¿La situación de la fauna ha ido empeorando?
“En términos generales, sí, porque está aumentando el número de especies en peligro de extinción. Sin embargo, hay que reconocer algunos esfuerzos para detener esta carrera. Por ejemplo, en los últimos años hemos identificado una mejoría en la situación poblacional del oso frontino. También con la tortuga arrau, otra de las especies en peligro, el gobierno mantiene un programa de repoblación desde hace muchísimos años tratando de sacar esta especie del estado crítico. Igual pasa con la cotorra cabeza amarilla de Margarita, porque en el 89 quedaban 650, y en la actualidad hay más de 2.000”.
¿Por qué es importante que la gente entienda la necesidad de conservar la fauna silvestre?
“Porque tiene un valor ecológico importante. No sabemos qué puede significar sacar a una especie de un ecosistema, podría generar un efecto dominó sobre el resto, o en parte del ambiente, y producir la desaparición de otras especies. También hay un asunto económico. Nosotros podemos darnos el lujo de tener un ecosistema muy valioso para el ecoturismo, lo que podría significar una fuente de ingresos importante para el país. Igualmente, la conservación de estas especies puede significar un gran aporte para el desarrollo de medicinas, porque sabemos que buena parte de los medicamentos provienen de plantas y animales. Y si vamos más allá, es importante por una razón ético-religiosa. Estamos acá para cuidar a los otros seres y no para destruirlos como depredadores. El Vaticano incluyó recientemente el deterioro del medio ambiente como uno de los pecados modernos”.
Para más información sobre el Libro Rojo de la Fauna Venezolana, así como otras iniciativas ambientalistas de Provita, visite la página web: http://www.eluniversal.com/estampas/anteriores/270408/www.provita.org.ve o comuníquese por los teléfonos (0212) 794.2234 y 794.1291
Nan
González

Artista

“LA POLÍTICA CULTURAL DEBERÍA ALERTAR SOBRE EL CALENTAMIENTO GLOBAL”
Foto: Cortesía Nan González

Nan González es una de las dos venezolanas que participaron en la Bienal del Fin del Mundo (Ushuaia, Argentina), exposición en la que 65 artistas de 17 países mostraron su visión del futuro del medio ambiente. Su obra Vida en el congelador, en la que mezcla elementos utilitarios como una nevera con videos y fotografías del hábitat polar, dejó clara su postura sobre el tema ecológico: “Siento una gran angustia. El hombre es el peor enemigo del planeta y muchos de los daños que está causando son irreversibles. Los glaciares se están derritiendo, las inundaciones cada vez son mayores. Estamos en un momento crítico, pero siento que en el país no hay ningún interés. Hace diez años hice una investigación artística del calentamiento global, pero para mí fue muy difícil conseguir apoyo para presentarla. Apenas en 2005 pude hacer la exposición de esa obra (Los titanes de hielo, Museo de Bellas Artes, Caracas) y aunque generó inquietud en el público, no se hicieron más esfuerzos similares. Lo que estamos viviendo es terrible y lo que más me preocupa es que la gente vive en un consumismo tal que no se da cuenta de que está acabando con los recursos del planeta”.
En 32 años de carrera, el discurso artístico de Nan González ha sido escuchado en varias partes del mundo. Sus colecciones forman parte del Museo de Arte Contemporáneo de Québec en Canadá y del Museo de las Américas de Washington. En Venezuela, su obra ha sido reconocida con premios como el Salón de Artes Plásticas y sus trabajos han sido exhibidos en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas y el de Bellas Artes, entre otros.
¿Hay interés entre los artistas venezolanos por acercarse a la temática ambiental?
“En Venezuela no hay un movimiento artístico que se dedique a dar un mensaje continuo y a buscar el apoyo institucional para que ese mensaje llegue a la población. El artista en Venezuela está muy disperso, está tratando de sobrevivir a esta situación política. Los que tienen recursos se han ido y cada quien está dirigiéndose hacia sus propios propósitos o al desarrollo de su ego. Es como si no quisieran ver más allá o le dieran la espalda al tema. Lo que está pasando es tan grave que uno debería aportar mucho para alertar”.
¿El arte puede crear conciencia?
“Claro, porque el arte llega a las masas y tiene gran poder educativo. Cuando se hizo la exposición Titanes de Hielo, yo dejé un libro para que los asistentes pusieran sus expresiones. Había gente que ni siquiera sabía lo que era el calentamiento global o que los glaciares se estaban desmembrando. Aquí estamos aislados. Por eso el arte es una gran herramienta para concientizar”.
¿Usted ve posible una coalición artística por el medio ambiente en Venezuela?
“Yo he intentado promoverla pero no he tenido apoyo. Además, en materia cultural, el Estado está interesado en otras cosas. Los museos, las galerías, los espacios de exposición deben enfocar más su programación hacia este tema. El Ministerio de Cultura debería dedicar parte de su política cultural a promover foros, reuniones y a hacer sentir la voz venezolana sobre este asunto”.
Se habla de la responsabilidad del Estado de proteger el ambiente pero se tienen prácticas destructivas. ¿Qué opina de esa doble moral?
“Es terriblemente perjudicial. Al no tener conciencia del impacto de las acciones individuales sobre lo que pasa en el planeta, actuamos con negligencia, dejamos las luces prendidas, no reciclamos, gastamos más agua de la que necesitamos. Hay tantas cosas que se pueden hacer y que suman… Si la gente investigara más sobre lo que ocurre, estoy segura de que pensaría en el futuro de sus hijos”.
¿Es optimista?
“Sí, porque creo en Dios. Pero primero tenemos que interiorizar que si no existen condiciones adecuadas en la Tierra, el hombre no podrá sobrevivir. Hasta que eso no ocurra, seguiremos destruyendo los recursos naturales. Hay que sanear lo que nos queda, incluyéndonos a nosotros mismos. Amar al que tenemos al lado, dejar las diferencias. Cambiar esa formulación de consumismo individualista que busca lo mejor para cada quien, pero no para el colectivo”.

María Polanco
Dirigente
empresarial
“LAS EMPRESAS
QUIEREN
RECICLAR”

De los desechos que genera la actividad humana, el vidrio es el único 100% reciclable; es decir, puede ser sacado de la basura una y otra vez para elaborar nuevos productos. En Venezuela, anualmente se desechan 400 mil toneladas de vidrio, vale decir, 400 millones de kilos que pueden ser reutilizados. Partiendo de esto, en 1989 la empresa Owens Illinois, la compañía fabricante de envases de vidrio más grande de Venezuela, decidió aprovechar esta oportunidad y se convirtió en pionera en materia de reciclaje entre sus pares venezolanas. Desde entonces, María Polanco dirige este programa y utiliza la educación y la alianza con 300 organizaciones civiles para tratar de concientizar a la comunidad sobre la importancia de este tema. En 19 años, la compañía ha retirado 1.535 millones de toneladas de botellas de vidrio de la corriente de desechos venezolana, ha sensibilizado a medio millón de personas y ha obtenido ahorros importantes en su desempeño económico gracias al reciclaje.
¿Cómo han establecido la red de reciclaje de vidrio?
“Tenemos dos estrategias fundamentales. La primera es educativa y la desarrollamos con charlas y conferencias para que las comunidades aprendan a manejar adecuadamente los desechos de vidrio. Actualmente tenemos más de 300 contenedores en escuelas, universidades, asociaciones de vecinos y supermercados y pagamos a las organizaciones aliadas por el vidrio que recolectamos o donamos el dinero a obras benéficas (caso supermercados). La segunda estrategia es la formación de microempresas de recolección, separación y limpieza de vidrio. Hoy en día 70 microempresas recogen los envases de vidrio y son nuestros proveedores de materia prima. Estas microempresas reciben apoyo técnico y financiero y generan 1.500 empleos”.

¿Cuánto vidrio se recicla en Venezuela?
“Aproximadamente 100 mil toneladas al año; es decir, 25 a 30% de todo el vidrio que se desecha. La cifra ha ido aumentando. En los primeros años, sólo recolectábamos 8% de lo que se desechaba”.

¿Por qué es importante el reciclaje?
“Desde el punto de vista ecológico, el reciclaje retira una cantidad de envases de vidrio de los rellenos sanitarios, contribuye con la disminución de la contaminación, reduce la extracción de recursos (en el caso del vidrio, dejando de recurrir a las minas de arena) y resguarda el ambiente para las futuras generaciones. Desde el punto de vista educativo, el reciclaje crea una cultura de preservación del medio ambiente en la colectividad, mientras en lo económico, las empresas obtienen rentabilidad en su producción, siempre y cuando manejen volúmenes grandes”.

¿Existe conciencia en el mundo empresarial venezolano sobre la necesidad de reciclar?
“Owens Illinois creó está iniciativa en el año 1989 y la ha hecho crecer, porque cree en la sustentabilidad del proyecto y en la responsabilidad social. Dentro del mundo empresarial del vidrio, también hay interés. La Asociación de Defensa del Ambiente y la Naturaleza (ADAN) es patrocinada por ocho compañías que buscan fortalecer las prácticas de respeto del medio ambiente desde el sector industrial y por el reciclaje en particular”.

¿Hay que imponer cuotas de reciclaje a las empresas?
“Sería conveniente una legislación clara que determine porcentajes de reciclaje obligatorios a la producción de las empresas, de acuerdo con un estudio conjunto entre gobierno, compañías y sociedad civil. Ya hay experiencias exitosas al respecto. En la Unión Europea, por ejemplo, la ley obliga a las empresas a reciclar 45% del vidrio, y, en España, se está hablando de Basura Cero; es decir, reconvertir los desechos. También sería muy positiva la creación de un fondo económico que financie la infraestructura para generar estas políticas y hacerlas viables”.

¿Cuál es el llamado a la ciudadanía?
“Hay que convocar una mesa nacional que aborde el tema de la problemática ambiental y el reciclaje. Los distintos sectores han venido caminando por su lado y debemos unir esfuerzos para montar una cadena que nos permita hacer el reciclaje eficiente y rápido”.

¿El reciclaje empieza por casa?
“Definitivamente, sí. En casa debemos comenzar a entender la necesidad de separar los desechos por tipo para hacer un mejor manejo de la basura. Sin embargo, primero hay que crear la infraestructura. No podemos pedirle a la gente que separe los desechos en su casa, cuando no hay mecanismos de recolección selectiva en sus zonas. Para ello necesitamos del sector gubernamental, del sector empresarial y de la comunidad organizada. Sólo después de eso se hará posible el reciclaje desde casa. En la Ley del Ambiente se habla del reciclaje, pero no se ha ido más allá. Hace falta voluntad política para este tema”.

Más información sobre el reciclaje de vidrio: http://www.eluniversal.com/estampas/anteriores/270408/www.adan.org.ve o por el teléfono
(0212) 300.2573.

Mario
Di Marco
Promotor
del reciclaje

“LAS
COMUNIDADES
DEBEN APROVECHAR
LA BASURA”
Vargas es uno de los estados con mayores problemas de recolección de basura. Mario Di Marco es el jefe de la única planta de reciclaje que opera en esa entidad.
La pequeña instalación que funciona en Macuto fue construida por EFIP, ONG que diseñó Vargas Recicla, programa creado con el fin de atacar el desempleo que afectaba a la región luego del deslave de 1999. La organización encontró en el reciclaje una oportunidad de oro. “Luego de un viaje a España que hizo el coordinador general del programa, se presentó un proyecto para tratar el tema
del manejo del desecho en la entidad y generar capacitación de madres solteras
y muchachos que hubieran desertado de la escolaridad. El proyecto fue aprobado
por el Gobierno de las Islas Baleares y el Fondo para la Cooperación Mallorquí
y así arrancamos aquí en Vargas”. A lo largo de casi seis años, el programa ha formado a más de 100 jóvenes, muchos de los cuales se convirtieron en
promotores del reciclaje en las comunidades o en trabajadores del reciclaje.
¿Qué hacen con la basura que recolectan?
“Traemos a la planta todo tipo de potes plásticos, lo clasificamos, lo compactamos,
lo lavamos y lo vendemos como materia prima a los fabricantes de este material. También reciclamos cartón y papel y lo vendemos a dos empresas productoras.
Ellos nos apoyan con equipos, a cambio de una cuota de 16 toneladas
de material que les ofrecemos”.
Las cifras del programa no son muy altas. Según Di Marco, sólo están reciclando
25 toneladas mensuales de basura, 0,2% de toda la que se genera; es decir, que
de cada 1.000 kilos de desechos producidos por los varguenses, sólo dos kilos
se reaprovechan. El resto, se queda en los rellenos sanitarios y, peor aún, contaminando el ambiente. Por eso los representantes de Vargas Recicla
están enfocando los esfuerzos de educación en escuelas y comunidades.
¿Qué trabajo están haciendo para concientizar sobre el valor
del reciclaje?

“Queremos trabajar con los consejos comunales, porque actualmente están recibiendo mucho apoyo. Por ejemplo, la Alcaldía de Vargas acaba de donar un vehículo compactador y unos equipos de recolección de basura a varios consejos comunales, pero eso debe ir acompañado de asesoría en el manejo adecuado de desechos. Esto es una oportunidad de oro. Si se le enseña a la gente a clasificar
los desechos desde su casa, se está haciendo un trabajo de educación ambiental; además, si involucras a las comunidades en la cadena de recolección,
generas empleo y los municipios ahorrarían un dineral en manejo de basura”.
¿La basura que desechamos puede convertirse en dinero?
“Hasta 85% de lo que se desecha puede venderse como materia prima. Si pudiéramos reciclar al menos 50% de lo que desechamos tendríamos toneladas de materia prima que podrían ser comercializadas para producir otras cosas. Pero no se trata sólo de dinero. Reciclar ahorra recursos naturales. Una tonelada de papel equivale a siete árboles talados”.
¿Por qué entonces no se recicla masivamente?
“El tema no se ha dado a conocer. Además, desafortunadamente, muchos ven que el reciclaje no es rentable a pequeña escala porque los precios de la materia prima reciclada son bajos y no hay leyes para que las empresas reciclen. La gente mide la rentabilidad a corto plazo, pero no se da cuenta del beneficio en términos ambientales y en educación”.
¿Es viable el reciclaje en Vargas?
“Se habla mucho de la generación de empleo en Vargas. El manejo de los desechos puede generar muchos puestos de trabajo, porque la basura no dejará de existir y es una fuente de ingresos inagotable. El reciclaje puede cubrir sus costos, dar ganancia y preservar el medio ambiente. Si se toma en serio, creo que sería mejor negocio que la renta petrolera”.
¿Eres optimista?
“Bastante. Tenemos cinco años trabajando como hormiguitas. Y me alegra recibir llamadas de gente que tiene bolsas de desechos para reciclar. Algo estamos sembrando. Por eso me indigna no tener los recursos suficientes para recoger y reciclar más, porque se está matando una iniciativa que nace de la gente”.
Más información sobre el programa Vargas Recicla: http://www.efib.m2014.net o por el teléfono (0212) 714.7037.

Fuente: Estampas El Universal