La contaminación auditiva

Un problema que no se tiene en cuenta en el grado necesario: entre otras complicaciones, puede alterar el sueño y la memoria.
Fuente: Kalipedía
 
¿De qué se trata la contaminación auditiva?
En general, podemos decir que se refiere a la emisión de ruidos que atentan contra la salud y la seguridad de los seres vivos o el disfrute de la naturaleza, a tal punto que las sociedades modernas conviven con el ruido y, lamentablemente, se han acostumbrado a él.
La contaminación acústica crece junto al desarrollo urbano afectando cada vez más la calidad de vida de sus habitantes, los cuales por desconocer sus efectos irreversibles no la tienen en cuenta. Las molestias que los ruidos ocasionan pueden ser de muy distinta índole, dependiendo de la intensidad y duración de los mismos. Cuando nos afectan en exceso pueden producir además de problemas en la audición, efectos nocivos sobre nuestra salud como alteraciones del sueño y del ritmo respiratorio, taquicardia, náuseas, cefaleas, irritabilidad, disminución de la potencia sexual y del rendimiento laboral, cansancio, fatiga, aislamiento psicológico, tensión, trastornos en el organismo, alteraciones cardiovasculares, entre otros.

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¿Cuáles son las causas de la contaminación auditiva?
Podemos afirmar que la causa principal de esta contaminación es la actividad humana: el tráfico vehicular, bocinas, gritos, radios de automóviles, aeropuertos, ferrocarriles, construcción de edificios y obras públicas, industrias, etc. Si prestamos atención, la contaminación sonora está presente en la mayoría de las actividades de la vida cotidiana: si a ello le sumamos los altos niveles de ruidos que emiten las fábricas y otros medios laborales, estamos frente a un importante problema de salud en el que todos somos responsables.


Los boliches, los pubs, los cines, la calle y muchas veces hasta la escuela, se han convertido en focos contaminantes de la vida moderna.

Seguramente ha entrado alguna vez a un boliche bailable y ha podido experimentar la sensación tremenda de quedar sordo por un rato: la música en su máximo volumen parece pegar contra el pecho y retumba en los oídos con toda su potencia. Pero además, al salir de allí queda la sensación de que los oídos se taparon totalmente, que zumban y que están a punto de estallar.

Los especialistas sostienen que es muy grande el riesgo de sufrir daños auditivos en este tipo de situaciones y que los jóvenes son los más expuestos.

En los boliches, el nivel sonoro se sitúa por encima del umbral de riesgo a partir del cual el oído puede resultar dañado; los jóvenes conforman el segmento poblacional más propenso a sufrir daños auditivos debido a que son los que más van a esos lugares y permanecen allí más tiempo.

Si la persona que está al lado de quien utiliza un reproductor puede escuchar y diferenciar la canción que éste está escuchando o si el oyente grita cuando habla, es probable que el sonido esté superando los 85 o 90 decibeles, en cuyo caso y sumando la gran cantidad de horas de exposición a los ruidos, se puede producir una lesión en el oído. El trauma acústico puede empezar a manifestarse a través de zumbidos, para luego evolucionar en una sordera que va incrementándose si se mantiene el grado de exposición.

Exceptuando los casos en los que se aborda el cuadro en sus primeros estadios, el daño producido es irreversible; sólo se puede hablar de tratamiento. Por eso, es importante trabajar en la prevención.

Los especialistas sostienen que si a las dos horas de haberse quitado el auricular o salir de un boliche se continúa percibiendo un ruido dentro del oído es un signo de alarma, porque son síntomas de un traumatismo acústico que puede tener consecuencias en la audición.
 

¿Qué se puede hacer contra la contaminación auditiva?

  • No abusar del uso de auriculares y otros artefactos que pueden dañar directamente los oídos.
  • Disminuir los sonidos que podemos controlar, como televisores, equipos de música, radios, etc., evitando usar aparatos muy ruidosos como aspiradoras, cortadoras de césped, sirenas de autos, herramientas eléctricas, etc.
  • Usar materiales especiales que absorban los ruidos (corcho, hule, espuma)
  • Alejarse de fuentes potenciales de ruido.
  • Mejorar los sistemas de combustión (motores) o industriales (máquina) para que funcionen y generen menos ruidos.
  • Usar protección auditiva (tapones, orejeras).

La contaminación auditiva se ha vuelto muy intensa; no afecta solamente a los seres humanos sino que todos los seres vivos están involucrados ya que amenaza la biodiversidad e interfiere en el equilibrio ecológico y animal. Muchos animales se ven afectados porque poseen un sentido auditivo extremadamente sensible, necesario para su supervivencia como especies.

La pérdida de audición provocada por el ruido es una de las enfermedades irreversibles más frecuentes y problemáticas de la actualidad, especialmente si se tiene en cuenta que la mayoría de quienes la padecen son adolescentes que no sólo utilizan sus reproductores musicales todos los días, sino que además asisten frecuentemente a boliches en los cuales la música suele estar mucho más alta que los niveles aceptados.

Hay que otorgar a este problema la atención que realmente merece. Es necesario educar y hacer conciencia del problema, ejecutar medidas inmediatas para atenuar los altos índices de emisiones acústicas contaminantes y así, contribuir a la prevención de futuros trastornos auditivos y mejorar en este sentido nuestra calidad de vida.

Procuremos tener todos los días momentos de silencio, no sólo por nuestra salud física, sino para tener calma y paz mental.

Fuente: El renglón