El colibrí cola de espátula (Loddigesia mirabilis) es una especie de colibrí de tamaño mediano (hasta 15 cm) y colores azul, verde y cobre de cresta violeta, el único miembro del género Loddigesia. Esta ave es endémica de la cuenca del río Utcubamba, en la selva alta del norte del Perú. Fue descubierta en 1853 por el coleccionista de aves Andrew Matthews para George Loddiges.

El colibrí cola de espátula es único entre las aves, pues tiene sólo cuatro plumas en la cola. Su característica más resaltante es la presencia en el macho de dos largas plumas exteriores en la cola con forma de raqueta que se cruzan mutuamente y terminan en una grandes discos azul-violáceos o ‘espátulas’, que puede moverlas independientemente.

Dado a la constante pérdida de su hábitat, su población pequeña y su limitado rango, el colibrí cola de espátula es evaluado dentro de la Lista Roja de Especies amenazadas de la IUCN,[ así como pertenece a la lista del Apéndice II del CITES.

Fuente: Wikipedia

Habitad

La especie vive en apenas unos pocos lugares en el Perú, y no es raro sólo por su rareza, sino también por su conducta de apareamiento extrema.

Nidificación

En un despliegue impresionante, un macho anuncia su calidad como pareja a una hembra flotando por delante de ella y agitando con furia sus espátulas. Ponen dos huevos, y son muy grandes en relación a su tamaño. El período de incubación se prolonga de 15 a 21 días. Los polluelos nacen sin plumas y con los ojos cerrados. A los 2 o 3 días aparecen cubiertos por un plumón grisáceo y poco a poco comienzan a crecer las plumas de la parte superior del cuerpo, los polluelos abren los ojos a los 14 días de la eclosión de los huevos. Las crías están preparadas para el vuelo al mes de vida, pero no se alejan del nido hasta no ser completamente independientes. La madre alimenta a sus crías con néctar regurgitado e insectos. Mientras las crías aumentan de tamaño la madre agranda el nido con el fin de darles mayor protección.

Alimentación

Su alimentación consiste en néctares de diferentes flores y de pequeños insectos.

Distribución

Esta ave es endémica de la cuenca del río Utcubamba, en la selva alta del norte del Perú. También se le puede encontrar en las regiones de Amazonas y San Martín, específicamente en la zona del alto mayo.

Fuente: www.ecured.cu/index.php/Colibrí_cola_de_espátula


Carlos Páucar.
Cuando se logra observarlos, lo primero que sorprende son esas dos largas plumas que terminan en dos hermosos discos azul-violáceos, que se mueven a increíble velocidad y de manera independiente cada una de ellas. Es cierto que tiene otras dos plumas más pequeñas en la cola, pero las más largas, las que terminan en una especie de raqueta, de espátula, cautivan por la forma en que vibran en el aire.

Cuando se logra verla no se tiene dudas, es una de las aves más bellas del planeta.
Lo segundo y lo que quizás se admira más del colibrí Cola de Espátula es esa danza-cortejo que explica porqué también lo llaman Colibrí Maravilloso.

CORTEJO TENAZ
Cuando enamora a la hembra, sus dos largas plumas inician un cortejo de múltiples movimientos, de complejas elaboraciones, de rapidísimas contorsiones en el aire. En ese momento, los dos bellos discos de plumas se convierten en pesadas decoraciones.

Tal y como lo describe un documental de Discovery Channel, el colibrí macho con esos dos adornos (grandes para su cuerpo que van de 10 a 15 centímetros) hace lo imposible para permanecer en al aire. Danzan para impresionar a la pequeña ave elegida.

Cortejo corto y luego a buscar una rama dónde posarse. Otro alarde, con un batir incesante de alas, con el movimiento de las dos plumas redondas, tratando de mostrarse muy seductor entre las ramas, entre las azucenas y limoncillos.

Apenas puede levantar su cola, pero lo hace. Cumple. Los machos de esta especie llegan a extremos para amar, batiendo sus alas velozmente y su cola con sus plumas iridiscentes.
Con tanta danza en al aire, la colibrí hembra –sin los colores ni el tamaño ni las dos espátulas en la cola– cae subyugada a esos encantos… o se marcha.

El colibrí Cola de Espátula (Loddigesia mirabilis), con sus colores azul, verde y cobre, y su llamativa cresta violeta es endémico de la cuenca del río Utcubamba, en la selva alta del norte de nuestro país.

Es decir, solo vive en esta zona, por lo que los habitantes de estos valles deberían sentirse orgullosos.

Justamente el gobierno regional emitió una ordenanza declarándolo Patrimonio Natural de Amazonas.

“Especies enigmáticas como el amenazado colibrí Cola de Espátula, han atraído a miles de observadores de aves alrededor del mundo, es una de las aves globalmente amenazadas que pueden desaparecer durante nuestro período de vida”, advirtió el Dr. Amiro Pérez, de BirdLife International.

NECESARIA PROTECCIÓN

El Colibrí Maravilloso es otra de las especies animales peruanas en peligro de extinción, debido a la constante depredación forestal, lo que daña su hábitat. Su exuberante cola la pone en peligro de ser cazada. Hay, incluso, cierta absurda creencia de que los corazones secos de los machos son un afrodisiaco. Eso amenaza a su población ya pequeña por naturaleza.

Dos organismos internacionales han dado la alerta. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la ha puesto en su Lista Roja de Especies Amenazadas. Y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) la ubicó en su lista del Apéndice II, pidiendo su supervivencia.

Hermosa ave. Rara. Única. No perdamos su gran danza de amor. Ni su encanto.
INICIATIVAS PARA SALVARLA

El colibrí Cola de Espátula fue descubierto en 1853 por el coleccionista de aves Andrew Matthews. Luego, permaneció casi desconocido hasta que en 1960 Augusto Rushi adquirió un ejemplar para su aviario en Brasil, donde se tomó la primera fotografía del animal.

 Hoy, los habitantes de Pomacochas han incorporado la especie a su orgullo local. Hay incluso un observatorio del colibrí, incluído en las rutas turísticas, junto con la Laguna y la catarata Gocta.

Un magnífico lugar para ver al Colibrí Maravilloso son los Bebederos de Huembo. El Centro de Interpretación de Huembo es una zona de conservación privada cerca a la ciudad de La Florida Pomacochas, en pleno valle del río Utcubamba. Allí se puede ver a varias aves residentes, y otros animales salvajes.

En 2006, la American Bird Conservancy y ECOAN (Asociación de Ecosistemas Andinos) iniciaron un programa de conservación junto con la Comunidad Pomacochas para proteger a esta ave. Se plantaron unos 30.000 árboles nativos y arbustos para cuidar el hábitat del colibrí. Es el primer programa de este tipo en el Perú.

Fuente: Larepública.pe