Araña camello (Solpúgido)

Los solífugos (Solifugae) o solpúgidos (Solpugides), también llamados arañas camello, son un orden de arácnidos carnívoros, relativamente grandes (adultos del tamaño de una mano humana), presentes en todos los países tropicales. Recuerdan a las arañas (orden Araneae), con las que no guardan una relación directa, y de las que se diferencian por sus enormes quelíceros en forma de pinza y su cuerpo segmentado. Se conocen unas 1.100 especies.

El tamaño total del adulto varía entre 1,5 y 7 cm, según las especies. La longevidad es limitada, un año, probablemente como consecuencia de una elevada tasa metabólica, necesaria para su comportamiento «frenético». El crecimiento se produce a través de nueve instares (etapas entre mudas).

Todo el cuerpo, también los apéndices, está cubierto de pelos (sedas) largos, rígidos y erectos, de función sensorial. Los más largos se insertan sobre los pedipalpos, y les sirven para tantear y «probar» el ambiente.

De acuerdo con el modelo más común en los arácnidos, el cuerpo está dividido en dos regiones, un prosoma (o cefalotórax), y un opistosoma (abdomen). En el prosoma se articulan los apéndices, entre los que destacan los grandes quelíceros; el opistosoma, a diferencias de las arañas, está segmentado y carece de hileras. Pero no debe olvidarse que a pesar de su aspecto similar al de las arañas esta criatura no es una araña, ya que no posee ciertas características de ellas como la capacidad de tejer tela de araña o colmillos venenosos.

Los solífugos habitan regiones áridas y desérticas. Algunos son nocturnos (son los que dan su nombre al grupo: «los que huyen del sol») y otros son activos durante las horas diurnas, desplazándose rápidamente de una sombra a otra. Ver a un solífugo corriendo hacia uno produce la impresión de una persecución o ataque, pero es sólo la búsqueda de la sombra la que motiva esa conducta.

Son carnívoros voraces, que persiguen a la presa hasta sujetarla con los extremos adhesivos de sus pedipalpos, para lanzar luego rápidos y eficaces mordiscos de sus quelíceros. De esta manera son capaces de atrapar y devorar incluso presas armadas y potencialmente peligrosas, como escorpiones o avispas. A medida que despedazan la presa, la rocían con jugos digestivos, lo que facilita la posterior succión de los restos en una forma fluida; coinciden en esto con las arañas y otros arácnidos depredadores.

Los solifugos tienen la particularidad de que cuando caen al agua entran en un estado como catatónico, en el que disminuyen su metabolismo y parecieran estar muertos, pero una vez fuera del medio liquido y pasado un rato se recuperan y reinician sus actividades normalmente. Posiblemente se trate de una adaptación de estos animales a los ambientes áridos en donde en alguna época del año podría haber chubascos e inundaciones aun en el desierto.

Leer más en:  es.wikipedia.org/wiki/Solifugae


Las arañas camello, también llamadas escorpiones de viento y solpúgidos gigantes de Egipto, miden apenas 15 centímetros de largo. Las fotografías que pretenden mostrar criaturas de un tamaño seis veces mayor se han tomado con una perspectiva engañosa: la araña se sitúa siempre en primer plano, donde la lente le hace parecer mucho mayor que su tamaño real. También es cierto que son veloces, pero únicamente en comparación con otros arácnidos. Se calcula que pueden alcanzar una velocidad máxima de 16 kilómetros por hora.

 Las arañas camello no son letales para el ser humano (aunque su picadura es dolorosa) pero son crueles depredadores que pueden llevar a la muerte a insectos, roedores, lagartos y pequeños pájaros. Estos duros habitantes del desierto cuentan con grandes y potentes mandíbulas, del tamaño de hasta un tercio de la longitud de su cuerpo. Las usan para reducir a sus víctimas y convertirlas en pulpa con un movimiento que las tritura o las corta como con una sierra. Aunque las arañas camello no son venenosas, utilizan sus jugos digestivos para licuar la carne de sus víctimas y así poder absorber mejor sus restos en el estómago.

La falsa leyenda de la araña camello comienza con una identificación falsa de su especie. Falsa, porque las arañas camello ni siquiera son arañas. Al igual que las arañas, pertenecen a la clase de los arácnidos, pero son en realidad solpúgidos

Leer más: http://www.nationalgeographic.es/animales/insectos/aranacamello