Valencia debe controlar su metabolismo urbano para convertirse en ciudad sustentable

En la estación del Metro de Kashihara se reciclan residuos.
 GABRIELA ESPINOZA F.  Valencia, 01/08/2013
Más de 75% de lo que consumen los valencianos se desecha sin el debido tratamiento a las fuentes de recepción de desperdicios líquidos y sólidos de la entidad. 
Un ejemplo de esto es que algunos de los residuos de uso doméstico, comercial e industrial van al Lago de Valencia o al embalse Pao-Cachinche. Mientras que 80% de los desechos sólidos se dirigen al vertedero La Guásima, aunado a la permanente producción de gases nocivos a la atmósfera por el uso de vehículos. 
Para el especialista en Control y Gestión Ambiental, Faruk Bagdah, esto afecta el metabolismo urbano, que se define como el intercambio de recursos naturales, energía e información que se establece entre asentamientos y su entorno natural, lo que determina la exigencia de materia prima y el impacto que su empleo tiene sobre el ambiente. 
Estos resultados llevaron a los expertos a revisar los efectos que tuvo el surgimiento de las urbes sobre la ecología en sus diferentes escalas. Durante el proceso de urbanización, en la mitad del siglo XX, la vida de los habitantes se deterioró en la mayoría de las ciudades del planeta. En ese período la población era considerada urbana, cifra que se elevó a 75% en América Latina y el Caribe. 
En las ciudades se ha concentrado geográficamente la mayor intervención entrópica directa e indirecta sobre la ecología del planeta. El especialista precisó que en una metrópoli se consume toneladas de combustible, alimentos, energía, madera, papel, vidrio, materiales de construcción, metales y miles de litros de agua, que luego liberan al ambiente diversos desechos como monóxido de carbono, dióxido de azufre, entre otros. 
Realidades que deben ser consideradas
Alcanzar ciudades sustentables debe ser la meta a partir del año 2014. De acuerdo al también profesor del Área de Desarrollo Sustentable de la Universidad Tecnología del Centro (Unitec) esto está íntimamente relacionado con la presión que se ejerce sobre el medio natural que rodea a los individuos. 
Para desacelerar esta coacción, Bagdah estima que se deben identificar indicadores del metabolismo urbano de cada ciudad, así como trabajar en un nuevo urbanismo que funcione de forma ecoeficiente y sea capaz de transformarla a una asimilación lineal en urbes de desintegración circular que imiten el funcionamiento de la naturaleza, en el que todo pueda reciclarse y reutilizarse. 
Por lo que Faruk Bagdah consideró que estas realidades, deben ser razonadas en los planes de gobierno de los aspirantes y futuras autoridades municipales que se elegirán el próximo 8 de diciembre de este año. 
La implementación de tecnología avanzada en el manejo de residuos sólidos y líquidos, el control de las emisiones atmosféricas, la conservación de la biodiversidad urbana y fomentar una conducta ecociudadana entre los habitantes de cada entidad, son algunas de las conductas que deben promoverse. 
Kashihara, una ciudad sustentable
La ciudad de Kashihara, en la provincia japonesa de Nara, es un modelo de gestión. Fue conocida por 20 especialistas en ambiente de 12 países de Latinoamérica, que en enero tuvieron la oportunidad de participar en el curso de Gestión Medioambiental en Ciudades, que organizó la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA). 
En esta actividad, Faruk Bagdah presenció que la tecnología aplicada en esta municipalidad mejora el metabolismo urbano, en el que se incorpora un sistema ecoeficiente de transporte -buses, metros, trenes, y ciclovías- que minimiza el uso de vehículos; mientras que se reciclan los residuos generados. 
Para esto se instaló la planta de tratamiento de residuos sólidos “Centro de Reciclaje Kashihara”, en la que se recupera más del 70% del total de la basura que produce en la ciudad. “Estimar claras políticas de sustentabilidad en los planes de gestión de desarrollo, deben ser tomados con responsabilidad por cada uno de los aspirantes a las alcaldías del país. De su implementación dependerá a mediano plazo la conservación de los ecosistemas”, sostuvo.